La carta / Los cálculos de la OTAN

La carta de ayer al Dotor (https://www.piomoa.es/?p=20195)  tiene por objeto centrar la atención en las cuestiones realmente graves que afectan a España, más que a los mil problemas, detalles y pequeñas fechorías  cotidianas, que sin duda importan pero que pronto son olvidados y sustituidos  por otros. Pero que aun importando, no deben oscurecer las grandes políticas permanentes, que a menudo se olvidan porque la atención mayoritaria es captada por lo momentáneo y anecdótico. He enviado personalmente la carta a unas 200 personas. Pues bien, solo dos me han respondido felicitándome por la iniciativa y difundiéndola. Claro que otros también la habrán difundido, sin comentar nada por falta de costumbre. A uno de ellos le decía: “La carta debería llegar a millones”. “Así es”, contestó. La carta podría servir de columna vertebral del argumentario para demoler las argucias del PSOE, y de paso las del PP (tendré que hacer otra carta a Feijóo), ante las próximas elecciones. Y a lo largo de la campaña debería reproducirse  y divulgarse con insistencia, buscando nuevos lectores. De todos depende.

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Los cálculos de la OTAN

La OTAN, capitaneada por Usa e Inglaterra, hizo unos cálculos muy racionales: su abrumadora fuerza militar después de la implosión de la URSS, debía permitirle imponerse de modo fácil e  indiscutible sobre cualquier país que desafiara sus intereses.  Así ocurrió en Serbia en 1999, cuyas infraestructuras fueron demolidas sistemáticamente, sin declaración de guerra, mediante ataques aéreos sin apenas posibilidad de oposición, hasta provocar la rendición  del país. En 2001 comenzó la invasión de Afganistán, que triunfó también fácilmente… en apariencia, dando lugar a una costosa campaña de veinte años, en que la OTAN terminó finalmente derrotada. Y en 2003, la OTAN invadió Irak, ya derrotada en 1991, también con éxito rápido… transformado nuevamente en un costoso fracaso hasta terminar en retirada,  debido al coste de mantener una ocupación efectiva, dejando un país en el caos, el terrorismo y  la guerra civil.

Estos fracasos obligaron a sustituir la invasión directa por el contrato o dirección de agentes que derrocasen a los regímenes desafectos mediante las llamadas “primaveras árabes”,  protestas al principio pacíficas  inducidas desde el exterior en las que se concentraba la activa atención de los medios de masas de todo el mundo. Así, en 2011 la víctima designada, por razones mal conocidas,  fue el régimen de Gadafi en Libia, un país próspero gracias al petróleo y que no amenazaba a nadie. Grupos de protesta seguramente pagados se  transformaron pronto en pequeños ejércitos que, protegidos por la aviación y el dinero de la OTAN, asesinaron a Gadafi. De ahí una guerra civil permanente que ha dividido al país en dos, aunque, al revés de los dos casos anteriores,  el coste económico para la OTAN ha sido mínimo, y nulo en sangre propia.

En el mismo año, otra “primavera” derrocó en Egipto al presidente Mubarak exigiendo, como siempre, libertades democráticas. El resultado fue doble: un primer triunfo democrático de los Hermanos Musulmanes, un grupos extremadamente integrista, y a continuación un golpe militar más al gusto de la OTAN

 También en 2011 comenzó otra “primavera” en Siria, un régimen laico y bastante próspero, con el mismo proceso: manifestaciones “pacíficas” transformadas rápidamente en guerra civil, amparada por la OTAN para derrocar al régimen de El Asad. Solo que en esta ocasión El Asad resistió, con ayuda rusa, mientras el país ha quedado devastado y en guerra permanente hasta hoy. 

Ucrania  ha seguido la misma dinámica: una “primavera”, en 2014, logró derrocar al gobierno prorruso salido de las urnas, imponiéndose otro en extremo agresivo hacia  Rusia y hacia la propia población ucraniana de origen y lengua rusa (en torno al 20% de la población) En este caso, el objetivo claro, perseguido con engaños (falsa firma de los acuerdos de Minsk) ha sido utilizar a Ucrania para desgastar a Rusia, debilitarla y probablemente fragmentarla. Tanto la OTAN como la UE están interviniendo activamente a través de su agente Zelenski, aunque, una vez más, con poco éxito hasta el momento. Esta es la guerra más peligrosa de las emprendidas por la OTAN hasta la fecha, por razones obvias. 

Algunas observaciones:

a) La agresión a Serbia tuvo éxito militar y político. Las  invasiones   de Irak y Afganistán, tras su aparente facilidad militar, se convirtieron en operaciones muy largas y costosas, finalmente fracasadas tanto militar como políticamente, generando  fenómenos como el Estado islámico. Las operación de Libia puede considerarse un éxito de la OTAN, y la de Siria un nuevo fracaso. En la de Ucrania el problema se complica extraordinariamente no solo para la OTAN-UE, sino como amenaza al mundo en general. 

b) Salta a la vista que la  aplastante superioridad bélica material adquirida por la OTAN-UE tras la implosión de la URSS  ha resultado mucho menos determinante  de lo calculado, incluso contra países económica y militarmente débiles.

c) Las operaciones de la OTAN  llevan causados ya cientos de miles de muertos, en su mayoría civiles,  millones de desplazados y refugiados –con procesos de desestabilización para la propia UE–, caos social y económico, y  guerras civiles. No se ha visto hasta ahora que los jefes de la OTAN y la UE hayan sacado ninguna conclusión, ni política ni humanitaria de todo ello.

d) Las operaciones se han hecho siempre en nombre de una presunta democracia y contra regímenes tildados de dictatoriales y genocidas, incluso poseedores de “armas de destrucción masiva”. En ninguno de los casos ha avanzado la democracia , y a cambio han quedado destrozados países enteros.  

e) Las acciones bélicas de la OTAN-UE tampoco han hecho avanzar la democracia en sus países miembros, donde, por el contrario, se marcha hacia un nuevo totalitarismo que aspira a manipular e imponer  desde el poder los sentimientos de las personas,  y proyecta “hacerlas felices”  en una distopía por  gobierno mundial ya parcialmente existente.

f) España, empujada por sus gobiernos PP y PSOE, ha participado directa o indirectamente en esa serie de operaciones al servicio de intereses ajenos, mientras la OTAN invade permanentemente su territorio, lo coloniza culturalmente y apoya a la agresiva  “democracia” marroquí. Obviamente, esos gobiernos de ningún modo representan o defienden los intereses más elementales de España, sino que buscan deliberadamente la pérdida de su independencia o soberanía.

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El Dotor considera su mayor éxito, un éxito histórico, la profanación de la tumba de Franco. Y precisamente ahí está el origen real de todos los problemas políticos actuales. Por lo tanto, en Una hora con la historia vamos a tratar el asunto a fondo: https://youtu.be/nLdynKwDAmM

 

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Carta abierta al señor Sánchez, Doctor.

Carta abierta al señor Sánchez, Doctor.

Señor Sánchez:

Podría comentarle muchas cuestiones, pero me contentaré aquí con tres, que juzgo determinantes: su antifranquismo, su idea de la democracia y su idea de España.

Da la impresión de que toda su política tiene como motor de fondo la lucha contra el franquismo, desaparecido hace más de cuarenta años. Usted mismo se ha vanagloriado como su máxima obra, de la exhumación de la tumba de Franco –que otros llaman profanación–.  Es la hazaña, si la queremos llamar así, por la que usted considera que pasará a la historia. Nada menos. Sin embargo, esa hazaña habría correspondido mucho mejor a los comunistas o a la ETA, que en su tiempo confesaron sus deseos de matar al viejo Caudillo: al no haber podido hacerlo, se vengarían a su manera heroica, como usted ha hecho. Ahora bien, al revés que el PCE y la ETA, que lucharon contra el franquismo, el partido que usted preside nunca le hizo la menor oposición reseñable. Más aún, es un hecho indiscutible que la gran mayoría de sus correligionarios prosperaron normalmente en aquel régimen, incluso como funcionarios del mismo y algunos hasta como confidentes de la policía. Me pregunto, entonces, qué autoridad moral pueden tener usted y su partido para realizar la heroicidad –o profanación cobarde y absurda, según se mire– por la que espera usted recibir los laureles de la historia. A decir verdad, apenas habría sido más chocante que  su acción la hubiera realizado el PP, pues este partido también presume de antifranquista sin haber luchado contra aquel régimen y habiendo  prosperado en él sus componentes  en todos los niveles. Quizá pueda comprender usted que a mí, como a muchas otras  personas, lo que usted supone una valerosa gesta  de alcance histórico nos suene inevitablemente a farsa un tanto psicótica.

Es posible que usted se haya animado a realizar  tal proeza  por una lógica aversión democrática a un dictador, aun si este llevaba casi medio siglo fallecido. Sin embargo, ¿cuál es su idea de la democracia?  Como usted sabe muy bien, el franquismo no tuvo oposición democrática, a no ser que consideremos modelos de ella a comunistas y etarras. Según hipótesis no descartables, la pasividad del PSOE se debió a que sus jefes estaban ocupados en el exilio en repartirse  y disputarse los enormes tesoros saqueados en España durante la guerra civil. Pero, en fin,  ¿qué ocurrió desde la transición, cuando un rey nombrado por Franco y unos políticos salidos directamente de aquel régimen decidieron establecer un régimen de libertades, aceptado por la gran mayoría de la población en referéndum “de la ley a la ley”? ¿Venían ustedes a perfeccionar la democracia o a perturbarla aprovechando unas libertades que nada debían al PSOE? En mi opinión, las principales aportaciones de su partido han sido, a) El intento de “matar a Montesquieu”, de matar la independencia del poder judicial repartiéndoselo con el PP y los separatistas; y usted no puede ignorar que sin independencia judicial, la democracia queda malherida. b) Si la memoria histórica no me falla, su partido se presentaba como el de los cien años de honradez, no obstante lo cual empezó con él, desde el poder, una verdadera oleada de corrupción, que se mantiene bien a la vista. c) Imposición de leyes totalitarias de lucha de sexos, llamadas “de género” y “de odio”, tratando de someter, no ya solo el  pensamiento libre sino los mismos sentimientos personales de la gente. d) Leyes de corte soviético   tratando de obligar a todos los españoles a comulgar con las ruedas de molino de la  versión de la historia que conviene al PSOE.  Y no mejora esas leyes,  sino al contrario, el hecho de que el PP haya participado en todas ellas. Podría seguir, pero creo que esto basta para definirle  no como demócrata sino como un grave peligro para la democracia y la libertad de los españoles.

¿Y cuál es su idea de España? Usted no ha vacilado en aparecer en algún momento ante una gran bandera nacional, pero toda su política ha consistido en atacarla, financiando y aliándose a los que aspiran a desintegrar la nación en unos cuantos pequeños estados, manejables para potencias más fuertes. Y  este es un proceso emprendido hace muchos años, en el que viene colaborando también el PP,  y que está alcanzando dimensiones críticas. La idea de fondo, mal disimulada o bien clara según los momentos,  consiste en  volver a España políticamente a la edad media, incluyendo un creciente poder islámico, montando una confederación entre supuestas  naciones prácticamente separadas salvo acaso por algún superficial barniz “unitario”. Es decir, en invertir cinco siglos de historia de España hacia un evidente caos, ya bien expuesto en el golpismo separatista catalán y en la conversión de la ETA –por su partido, el PSOE– en una potencia política.

A esta política  disgregadora le acompañan ustedes otra  internacional equivalente: su partido abrió la verja de Gibraltar convirtiendo la invasión de un punto estratégico de España en un emporio parasitario y profundamente corruptor de la política española; ustedes continúan la política del PP, llamada “europeísta”,  de entregar la soberanía española a la burocracia de Bruselas y a los designios de la OTAN (que incluyen la entrega, a medio plazo, de Ceuta y Melilla  a la “democracia” marroquí). Designios  de la OTAN  que ya han ocasionado la destrucción de países enteros, cientos de miles de muertos y millones de desplazados y refugiados. Ustedes combinan simultáneamente el aborto masivo con la inmigración masiva mientras han llevado a España a la tasa de desempleo más alta de Europa. Y, por no seguir, ustedes se adhieren a la agenda 2030, penúltima utopía, o más bien distopía totalitaria,  diseñada por grupos de supermillonarios “iluminados”  al margen de toda democracia y con aspiración a disolver las naciones en un supergobierno mundial, y las culturas en una única dominada por la lengua inglesa.

Usted empezando por su doctorado, y su partido empezando por la “O” de obrero, son una farsa, que podría ser hasta cómica si no amenazara ser trágica al final. Usted  y su partido  están llevando a España al caos y el despotismo, como ya hizo el PSOE en la república, hasta provocar la guerra civil. Una guerra promovida por  su partido en alianza con comunistas y separatistas (¡la historia se repite!). Hace algún tiempo escribí Por qué el Frente Popular perdió la guerra, del que la editorial envió a usted un ejemplar. Que no habrá leído, claramente. Pero le sintetizaré la cuestión con una cita de Azaña en plena guerra, y otra de Besteiro al final de ella. El primero escribe: “A qué pocos nos importa la idea nacional. Ni aún el peligro de la guerra ha servido de soldador. Al contrario, se ha aprovechado para que cada cual tire por su lado”. El segundo explica: “Estamos derrotados nacionalmente por habernos dejado arrastrar a la aberración bolchevique, la aberración política mayor que han conocido quizá los siglos (…)  La reacción a ese error la representan, sean cuales sean sus defectos, los nacionalistas que se han batido en la gran cruzada antikomintern”.

La unidad nacional construida en largos siglos de esfuerzos, de éxitos y fracasos, es el suelo sobre el que puede funcionar la libertad, en este caso la democracia. Su partido, en alianza con comunistas y separatistas ( y en os hechos con el PP), está atacando tenazmente las dos cosas. Pero llegados a un punto, la rebelión contra los intentos de  destruir nación y democracia es un derecho elemental de supervivencia, refrendado por la historia. Y ustedes deberían ser conscientes de las responsabilidades en que están incurriendo.

(Animo a darle difusión)

 

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Mentalidad capullesca (I) / Europa y la SGM /Ingratitud de la ETA

 

Mentalidad capullesca (I) Los democristianos

Tomemos un ejemplo especialmente significativo: una diputada, no importa su partido,  se presenta en las Cortes con una camiseta con un letrero en inglés. ¿Qué indica con ello? Tres cosas, pare  empezar:  que no cree estar ya ante un parlamento culturalmente español;  que políticamente sigue siendo español, pero solo de modo transitorio;   que el inglés es la lengua por así decir superior, más “global”, aunque hoy por hoy tenga que expresarse mejor o peor en la de aquí.

Podría ser incluso que la diputada en cuestión apenas supiera chapurrear cuatro frases en inglés, pero eso importa poco, pues está convencida de que esa  lengua es la  cool , la “guay”, “chachi”, la que da cultura y “oportunidades” a “la gente”, y que como política lo que debe hacer es promoverlo al máximo. Esto es precisamente lo que hace el jefe del PP, que ha expresado varias veces su sentimiento por no saber inglés, al paso que ha advertido que el “problema” en España es la poca educación en  inglés. 

Un gran número de votantes  cree, por pura inercia o necedad,  que ese partido defiende a España, cuando en los hechos y también en las palabras, sus dirigentes se han ocupado de desmentirlos. El que fue ministro de Exteriores de Rajoy, Margallo, acaba de aclarar que el PP no es partidario de la independencia o soberanía de España, sino de su disolución en lo que él llama “Europa” y en la OTAN. Él mismo se encargó en su tiempo de ministro de aclarar su intención de regalar la soberanía “por grandes toneladas” a la burocracia de Bruselas. El PP no cree estar al servicio de España, sino que esta es una especie de finca del partido, con la que puede hacer lo que quiera.

Esto no es  casual ni ocasional. El PP es un partido de la antes llamada Internacional democristiana, que cambió su nombre a “Demócrata de Centro”, y  en Europa a “Partido Popular  Europeo”  del que los partidos nacionales serían simples agencias.  Estas cosas pasan inadvertidas para el gran público, cuando son precisamente las decisivas, las que marcan la gran política o la gran estrategia, que dan continuidad y permanencia a través de cambios circunstanciales, giros o efectos de lenguaje. Bajo nuevos nombres,  la ideología democristiana permanece.

Para entenderlo en España:  la democracia cristiana se impuso en la transición en la UCD y luego en el PP. Fue ella la que planeó abrir  la verja de Gibraltar y entrar en la OTAN, aunque ambas cosas las realizara el PSOE (por una vez, este imitó a aquella); y fue la que promovió los separatismos –también democristianos, casualmente– entregándoles, entre otras cosas, la enseñanza. Para ellos España, su soberanía, su cultura y su mismo idioma, son cosas de un pasado más bien lamentable , que persistirá un tiempo pero que no puede oponerse a lo que ellos consideran “la marcha de los tiempos”.

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Europa y la II Guerra Mundial

Todo lo que ocurre en Europa tiene su origen en la II Guerra Mundial. Hubo un largo período de casi medio siglo en que el continente quedó bajo la tutela de Usa y de la URSS, para pasar casi enteramente –salvo Rusia– bajo la de la primera una vez implosionó la segunda. Una alternativa  a tal situación fue el intento de construir una especie de superpotencia europea uniendo a todos sus países, en imitación de Usa, en unos nuevos “Estados unidos” . El intento ha ido avanzando hasta hoy, en el que la UE, bajo la ideología lgtbi combinada con un crudo economicismo, está librando una guerra de hecho en el mismo corazón del continente, contra Rusia.

Respecto de estos designios conviene reflexionar en el dato de  que España no participó en dicha SGM (el suicidio de Europa o fin de la era europea) y que fue capaz de reconstruirse con sus propias fuerzas y  en desafío a la alianza anglosoviética que intentó hundir al país en el hambre generalizada y la convulsión del maquis. Por esa razón aquella gran hazaña de los años 40  hasta mediados de los 50  es sistemáticamente denigrada tanto por comunistas y asimilados como por libercañís y democristianos.

La Segunda Guerra Mundial - 1

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Ingratitud de la ETA.

Después de haber sido derrotado su terrorismo  por el gobierno de Aznar, que le aplicó por primera vez las normas del estado de derecho,  la ETA se ha convertido en una potencia política que ha avanzado grandemente en su programa separatista, al paso que influye con  fuerza en la política general de España. Esto no podría haberse logrado ni de lejos sin el auténtico rescate con que la benefició el PSOE de Zapatero. Un rescate en el que, según el propio Zapatero, participó Juan Carlos presionando para que el PP no pusiera demasiado obstáculo. Es decir, la reconversión de la ETA en una potencia política debe mucho, en rigor lo debe todo, a la conjunción PSOE-PP- emérito. Sin embargo, nunca han expresado los etarras la gratitud debida a sus protectores. Los cuales, por cierto, nunca han hecho públicas las actas de las “negociaciones” entre todos ellos, una conducta típicamente mafiosa en una democracia en el fondo  fallida.

La ETA lo debe todo a otros. Durante el franquismo estuvo dos veces a punto de ser aniquilada, pero la protegieron activamente la Iglesia (su grupo dominante) y Francia, y propagandísticamente toda la oposición antifranquista y casi toda Europa occidental (además de Argelia o Cuba). Pero, nuevamente, nunca los etarras han expresado su debida gratitud a todos ellos, 

La popularidad y apoyo obtenidos por  los asesinatos etarras en todos esos ámbitos obedece, en el fondo, a un dato implícito y casi nunca claramente expuesto: la ETA reúne en sí misma los dos componentes básicos del Frente Popular derrotado en la guerra civil: el comunismo y el separatismo.  Y ya se sabe que en el resto de Europa y en la propaganda del PSOE y separatistas, autoconsiderados  herederos delos vencidos en el guerra civil, la derrota del Frente Popular es un crimen histórico que nunca será lo bastante castigado. 

Como siempre, lo más evidente se escapa a la percepción mayoritaria, siempre  pendiente de anécdotas y detalles contradictorios y sin verdadero análisis de los mismos.

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Elecciones mediocres / Marx (IV) El GULAG en “El Capital” / Antiespaña (III) De la cultura a la libertad

 La gestión de Suárez puede resumirse  en una Constitución defectuosa, cuyos errores, lejos de corregirse, se han agravado con el tiempo: https://www.youtube.com/watch?v=I4aftLSZ6S8

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Unas elecciones mediocres

Las elecciones municipales y  autonómincas han dado un resultado mediocre para VOX, que quiere decir para España y la democracia. Las victorias o derrotas del PP y el PSOE carecen de cualquier relevancia a ese respecto. Como en el caso de Andalucía, creo que VOX ha fallado en unir las reivindicaciones del momento y lugar con las urgencias nacionales, la política menuda con la gran política.

Un fallo menor ha sido la caída de su lenguaje en  un tono  un tanto quejoso o jactancioso, cosas que quitan fuerza a un discurso que debería distinguirse de los demás por la sobriedad,  la claridad y la contundencia.  Otro fallo menor, pero significativo, ha sido insistir demasiado en los acuerdos con el PP para echar al Dotor haciendo promesas para el futuro.

Debe señalarse que VOX ha tenido que contender con la mezcla de vacío y manipulación de todos los grandes medios, incluidos algunos aparentemente afines; y con la escasa combatividad de muchos seguidores, y la   confusión de ideas y sensacionalismos baratos de muchos que le apoyaban en las redes, aunque lo hicieran con buena voluntad. Teniendo esto en cuenta, su resultado no ha sido malo ni mucho menos, aun quedando muy por  debajo de las expectativas.  Y las municipales y autonómicas no son las generales.

Tampoco debe  olvidarse la realidad de una masa de población moralmente degradada y políticamente inane tras cuarenta años de falsificación de su propia historia y cultura por las oligarquías PP y PSOE. Este es un hecho que no se remedia de un día para otro.

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Marx (IV) El Gulag en “El Capital

Analizando el marxismo, el economista liberal J.A. Schumpeter  señalaba la sorprendente capacidad de resistencia del marxismo a sus críticas y fracasos: Las grandes creaciones “Sufren eclipses, pero reaparecen; y no como elementos anónimos de un legado cultural, sino con su ropaje propio y sus cicatrices (…) que enlazan la grandeza con la vitalidad (…) independizándose de nuestro amor o nuestro odio. En ese sentido tal es sin duda la calificación aplicable al mensaje de Marx.  (…) No es necesario creer. No debemos creer que una gran contribución, en sus líneas fundamentales o en sus detalles, deba ser por fuerza una fuente de luz y perfección. Podemos pensar también que se trata de un poder de las tinieblas (…) En cuanto al sistema marxista, tal juicio adverso, por su mismo fracaso para herirlo mortalmente, solo sirve para manifestar la fortaleza de la estructura”.

Analizando el legado de Marx,  Schumpeter distingue el Marx profeta, el Marx sociólogo y el Marx economista. De entrada nos interesa el primero,  que es en realidad el Marx filósofo y que intenta, como decimos, dar una respuesta a la condición humana, al sentido de su existencia, dilucidable según él mediante la razón y la ciencia. La pregunta a partir de los efectos tiránicos tan repetidos de la aplicación del marxismo, era, en esquema, esta: “¿estaba el GULAG implícito en El capital?”  Creo que la respuesta puede hallarse precisamente en la aspiración científica de la doctrina. La pretensión de las ideologías de apoyarse en la razón, viene en este caso reforzada por la invocación a la ciencia. En pocas  palabras: el descubrimiento de una explicación plenamente racional, más aún científica, de la conducta y destino humanos destruye de raíz la libertad. Esta no sería otra cosa que “la necesidad hecha consciente”, y la necesidad no admite excepciones, ni ruegos ni lamentaciones. En consecuencia, quienes se nieguen a ser consciente de la necesidad racional-científica, a menos que terminen  convenciéndose, deben ser declarado enemigos de la humanidad y tratados del modo correspondiente, bien sea como locos a encerrar en los psiquiátricos o como malvados irreprimibles, a encerrar en campos de concentración.

El concepto del mal, en la perspectiva científica, no tiene un carácter metafísico, sino más  concreto e identificable como interés de clase explotadora. La necesidad científica empuja ineluctablemente a la humanidad hacia el socialismo y el comunismo, caracterizados, paradójicamente,  como la suma libertad de los hombres para desarrollar plenamente sus capacidades,  en principio infinitas.  Solo pueden oponerse a ese destino, por lo demás inevitable, los interesados en mantener la explotación del hombre por el hombre, y esos deben ser expulsados de la sociedad o masacrados. Ellos mismos se marcan su destino al oponerse a la marcha de la historia. La lógica es perfecta e inapelable.

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Antiespaña (III) De la cultura a la libertad

Decimos “Antiespaña” en el sentido preciso del odio o aversión a la España histórica, que presuntamente querrían sustituir por otra mejor, con más cultura, libertad y prosperidad. Su modelo, si bien truncado por la vieja España, estaría representado por la II República, régimen muy avanzado, “europeo”, modélico incluso para el resto de Europa, al decir de los anti. Ya hemos visto que en cuanto al enorme  patrimonio histórico cultural acumulado por la España negra y oscurantista, la república no fue precisamente una bendición. Quizá se trataba de destruirlo para hacer hueco a la nueva cultura, pero de esta no se ha visto gran cosa que valiera la pena una vez agotado, que no derrotado, el franquismo. Entre otras cosas, los “antis” prosiguieron con la destrucción indiscriminada de libros, rebajaron las exigencias educativas  e intelectuales y fomentaron un cine y literatura quizá muy progresistas pero de calidad por lo menos muy discutible. Su empeño en destruir huellas arquitectónicas o emblemáticas del pasado, cuya manifestación máxima es el Valle de los Caídos, prueban también que la destrucción o voladura de edificios de carácter histórico (incluidos románicos y otros) durante la república, no fueron un hecho aislado. Parecen responder a una auténtica vocación. Tampoco en su labor historiográfica puede decirse que alcancen elevadas cotas, como no sea en un falseamiento propagandístico del pasado,  que solo puede intentar sostenerse mediante leyes de tipo totalitario.

Lo cual nos lleva al punto de la libertad, que también dicen enfáticamente representar los “anti”.

 

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Unidad y fin de la era europea / Antiespaña (II) Cultura / Marx (III) / Cipayos y embusteros

 Unidad y fin de la Era Europea

En la feria del libro de Madrid el libro sobre la SGM podrán encontrarlo de preferencia, junto con otros,  en  la caseta de La esfera de los libros, nº 193. Este sábado  por la mañana firmaré en la 183, de Actas. El domingo por  la mañana en a 263, y por la tarde en la 57.

Mi ensayo sobre la SGM parte de dos concepciones creo que innovadoras: la guerra como choque no solo entre potencias, sino, más en profundidad, entre ideologías; y el concepto de fin de la era europea comenzada por España a finales del siglo XV.  Estas concepciones pueden y deben desarrollarse mucho más, pero su aplicación ofrece una visión de entrada muy diferente sobre el significado histórico y las consecuencias de aquel conflicto.

El fin de la era europea puede exponerse de muchas formas. Culturalmente, los grandes centros de creación (pensamiento, arte,  ciencia o política) pasaron a otras  potencias, de origen europeo pero ya en gran parte ajenas a las tradiciones de la propia Europa. Políticamente, el viejo continente quedó sometido a la tutela o al dominio directo de las dos superpotencias de la guerra fría, que dictaban los intereses de los países sometidos en mayor o menor medida. Económicamente, Europa, en especial su parte occidental, se rehízo, pero con pérdida esencial  de su influencia en el mundo.

Se quiso hacer frente a estas realidades mediante un proceso de unidad continental que fundara una tercera superpotencia independiente de Usa y URSS. La idea, principalmente democristiana, reasumía la del viejo imperio cristiano de Carlomagno, o del Romano-Germánico, ambos fracasados.  Y no puede ser más indicativo el dato de que pronto fuera derivando hacia una ideología socialdemócrata muy poco cristiana, evolución que por el momento ha culminado en las ideologías lgtbi, una mezcla peculiar de marxismo y liberalismo y de origen más bien useño. Esto nada tiene en común con la raíz histórica cristiana, cuya reafirmación no ha logrado sostenerse contra las nuevas ideologías.

La idea de una especie de estados unidos de Europa tampoco responde a la tradición política europea de naciones en continua cooperación y conflicto, con hegemonías parciales y sucesivas de algunas de ellas. Todos estos aspectos necesitan mayor estudio, pero creo que en relación con la actual guerra de Ucrania, a la que aludo brevemente en el  libro, se muestra un agotamiento de la idea primigenia democristiana y socialdemócrata, sin que se perciban alternativas.

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La Segunda Guerra Mundial - 1

Antiespaña (II) La cultura

Según la versión más común del “progresismo” y el “europeísmo”, España habría alcanzado una cumbre en la II República, deseada por regeneracionistas, republicanos de izquierda y derecha, socialistas y separatistas…, aunque la iniciativa partiera de una derecha  católica (Alcalá-Zamora y Maura); y monárquica hasta la víspera. Menos estos últimos, todos los demás entendían que la causa profunda de los males y atrasos de España radicaba en la Iglesia católica, bastión tradicional y secular  del oscurantismo, la superstición y la opresión psicológica y política. Lógicamente, sus contrarios defenderían  la cultura, la libertad y la prosperidad general.

Esta cuestión es clave, porque empujó  por rechazo a entender el catolicismo como la esencia inalterable de España , sin la cual el país se desintegraría, como expresó Menéndez Pelayo en alguna ocasión. Esta oposición ha dado lugar a muchos malentendidos, y es por ello difícil de analizar, pero daría a la contienda civil cierto carácter de guerra de religión, en la que los progresistas trataron de aniquilar físicamente a la Iglesia y sus contrarios, o parte de ellos encontraron en el catolicismo el fundamento de su causa.

Podemos empezar aquí por la representación de la cultura autoatribuida por la antiespaña (en el sentido dicho de querer abolir la España tradicional, “enferma”, etc.). La república se inauguró prácticamente con la quema de unos cien templos –algunos con un arte valioso–, bibliotecas y centros de enseñanza. Algo de cultura habría, por tanto, en la oscurantista Iglesia, mientras que su destrucción por los apóstoles de la cultura debía de indicar algo a su vez. Dos observaciones: a) el origen de los incendios no fue en absoluto popular,  sino procedente del Ateneo de Madrid, templo de la cultura progresista y  con fuerte carga masónica. b) El nombre tradicional de los actos, “quema de conventos” fue aceptado por la derecha también la clerical, quedando borrada la destrucción de bibliotecas y escuelas como un aspecto de poca importancia. Para los “progresistas”, incluso alguna gente de derecha, no se perdía gran cosa: había en España demasiados conventos, antros del oscurantismo.

Cabría entender  aquella “quema” como un hecho aislado, comprensible como desahogo por la secular opresión eclesial y monárquica, esta última también denostada por todos, desde Ortega o Azaña hasta el que sería llamado “Lenin español”. Pero la monarquía había sido liberal, y de sus libertades se habían beneficiado todos sus enemigos. Y aquella pira no fue un caso aislado. La quema de libros, bibliotecas  y obras de arte valiosísimas, otras veces “salvadas” para robarlas,  prosiguió en la insurrección de octubre del 34 y llegó al paroxismo al reanudarse la contienda en 1936. Todo ello acompañado de asesinatos de una crueldad sádica, cuando, incluso a pesar de ello, la Iglesia tardó un tiempo en ponerse oficialmente al lado de quienes la salvaban del exterminio. 

Al lado de ello es cierto que la izquierda realizó  una labor cultural  en la república y se elogia  la construcción de escuelas o la difusión popular del teatro o el aumento en los gastos de enseñanza. Pero todo ello, sin ser falso, fue muy modesto, por mucho que lo ensalce la propaganda: muchas menos escuelas de las pregonadas, eliminación despótica de la enseñanza religiosa, con perjuicio para cientos de miles de alumnos, y promoción de maestros de ideología comunista, adoctrinadores de los niños.

No hay por qué dudar de las buenas intenciones culturizantes de aquellos personajes y partidos, pero se notan en ellos tres graves errores de enfoque: creer que la Iglesia representaba únicamente la reacción y el atraso; creer que aniquilándola se abriría un mundo superior intelectual y políticamente;  y creer que ellos mismos representaban el progreso ansiado, lo que resultaba algo excesivo. Como fruto, los regeneracionistas y republicanos de izquierda desempeñaron el típico papel de aprendices de brujo, que despiertan fuerzas que luego no logran controlar. lo que expresó involuntariamente  Azaña con aquella ilusión de una imaginaria “inteligencia republicana dirigiendo a los gruesos batallones populares enfurecidos”. 

 Se mire como  se mire,  resulta en verdad irreal la autoatribución de la cultura por la Antiespaña, es decir por la España enemiga de la historia real del país, aspirante a demoler la herencia del pasado en pro de una sociedad más feliz que no pasaba de su agresiva imaginación.

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Marx filósofo (III)

La fuerza del marxismo proviene solo secundariamente de sus elaboraciones económicas. Proviene, más profundamente, de su explicación científica de la condición humana (quiénes somos, etc.)  Y es científica –lo que no quiere decir cierta– en cuanto prescinde de toda idea de divinidad o transcendencia (aunque encuentra una orientación o finalidad en la historia); y  porque no se contenta con teorizar, sino que aborda el análisis concreto del sistema que llama capitalista, que debía demostrar prácticamente su teoría general  (el materialismo histórico).

Pero antes de seguir esa vía podemos empezar por los frutos históricos de los intentos de aplicar el marxismo. Ocurre que en todos los casos el efecto ha sido una economía cuartelera, en la que el partido marxista pretendía dictaminar sobre los deseos y necesidades de la gente, y satisfacerlos, sin lograrlo nunca más que en forma elemental y rudimentaria, y a menudo provocando antes grandes hambrunas.  Y políticamente ha instaurado siempre una tiranía extrema: lejos de abolir progresivamente el poder, lo ha concentrado en muy pocas manos (la cúpula de los  partidos comunistas), dejando al resto de la sociedad sin poder alguno. Puesto que el poder es connatural a toda sociedad humana, el  intento de abolirlo solo originar la multiplicación de poderes arbitrarios (anarquismo, bien comprobado en España) o la máxima  concentración y polarización del poder (marxismo; esto ya lo vio Bakunin, aunque no percibieron la debilidad de su propia concepción).

    Esta doble experiencia histórica, política y económica, plantea una  doble cuestión: ¿ha derivado ella de la propia doctrina? ¿O ha sido consecuencia de una aplicación defectuosa de ella, comprensible al tratarse de una experiencia nueva, sin paralelo  en la historia de la humanidad, y por tanto susceptible de graves errores, aunque en principio corregibles?  Por decirlo de otro modo:  ¿estaba el GULAG implícito en El Capital, o bien  ha sido una interpretación equivocada de este?

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Pío Moa:Franco salvo a España de entrar en la II GM y la izquierda pedía la invasión de la península – YouTube

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Cipayos y embusteros 

**El nuevo frente popular está resuelto a ganar las elecciones a cualquier precio. Tiene el precedente de las elecciones de 1936. Muy significativo el llamamiento del Dotor al voto por correo como el que supuestamente dio un vuelco de última hora a las elecciones en Usa. Un vuelco increíble en el sentido preciso del término

**Ayuso  miente desvergonzadamente cuando dice que no declaró el Valle de los Caídos porque la comunidad no tiene competencias para ello. Eso debería la gente difundirlo al mismo.  También se ha opuesto siempre a derogar la ley trans, que en Madrid es peor que la del PSOE

**Políticos y altos jefes militares quieren poner a España al servicio de Inglaterra y Usa, porque ellos ya lo están

**Un ejército dedicado a operaciones ajenas, bajo mando ajeno y en idioma ajeno. Un ejército cipayo al servicio de los invasores de Gibraltar

**“Viral”: unos soldados cipayos españoles despidiendo entre lágrimas a otros soldados ucranianos.

**Hay que insistir en estas “píldoras de verdad” para que vayan calando en unas mentes que llevan años lavadas por la mentira

**No existe ni puede existir identidad “euroasiática”. Rusia es, en todo caso y si lo prefiere, “eurotártara” o “euromongol”. Culturalmente no tiene prácticamente nada que ver con China, Japón, India, Irán, Filipinas  o Arabia Saudí, aunque tenga minorías musulmanas (que pueden resultarle peligrosas, como ya se demostró con los chechenos)

 

 

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