”Cita con la historia”. Si la izquierda y los separatismos falsifican el pasado español, la derecha intenta privar a los españoles de su historia con el lema de “mirar al futuro”. Pero un país que ignora, desprecia o falsea su pasado es un país sin futuro. Por eso “disfrutamos” de una democracia enferma. www.citaconlahistoria.es
Evolución de China hacia el “fin de la historia”: https://www.youtube.com/watch?v=MSaWfJ45XTw
**************
El segundo punto a tratar, la posición y política de España en la UE, tiene interés incluso mayor. Como hemos dicho, la UE trata de uniformizar a países y culturas muy diferentes con políticas como el multiculturalismo, el abortismo, el fomento de la inmigración, el homosexismo, la implantación del inglés como lengua común y superior, y, en general una cristianofobia bien visible en todas sus acciones. Estos son hechos evidentes, al margen de la valoración que quiera dárseles. Sobre el último punto, baste constatar la indiferencia de la UE hacia la tragedia del exterminio y huida de los cristianos de Oriente Próximo. En Siria eran una minoría considerable de 2,2 millones de cristianos, reducidos hoy a una décima parte, Lo mismo, aún más acentuadamente, ha pasado en Irak con los 4 millones censados en el año 2000 (Hay que decir que estas cifras son aproximadas, y diversas fuentes las cuantifican de distinta forma, pero siempre en torno a algunos millones). En el Líbano, la población cristiana ha descendido drásticamente. Lo que está ocurriendo es verdadera mente trágico, con hombres y niños degollados o crucificados, mujeres violadas en público o vendidas como esclavas sexuales, etc. Los asesinos no vacilan en exponer sus crímenes en vídeos que corren por todo el mundo en internet. La UE o la OTAN, o Usa, no han hecho absolutamente nada práctico contra tal situación, ni siquiera una denuncia clara y persistente. Por el contrario, no solo han ocasionado la situación, como en Irak, o contribuido a ocasionarla, como en Siria, sino que de un modo u otro vienen apoyando a los exterminadores. Y sin embargo, el cristianismo es la raíz cultural más profunda y esencial de Europa.
Por supuesto, los gobiernos españoles secundan con entusiasmo todas las posturas oficiales de la UE. Entregan “grandes toneladas de soberanía” a la burocracia de Bruselas, como decía el ministro Margallo, tratan de incrementar el ritmo de uniformización política, económica y cultural, a pesar de que otros países son cada vez más reticentes, promueven el inglés como lengua oficiosa y superior en España, todo ello con plena ilegalidad y contra la Constitución. Por supuesto, no se les ha ocurrido respaldar alguna “misión de paz” para impedir el exterminio de cristianos u otras minorías religiosas, se tapan los ojos y los oídos ante los clamores de las víctimas. Estos son hechos, insisto.
Asimismo, pocos gobiernos más entusiastas en la promoción del homosexismo y del abortismo y el multiculturalismo. Creo que he explicado ampliamente lo que debe entenderse por homosexismo, y en resumen diré: la homosexualidad es un asunto particular, el homosexismo es una política empeñada en imponer la creencia absurda de que la homosexualidad y la sexualidad normal son equivalentes, en aberraciones evidentes como el matrimonio homosexual o gaymonio y la adopción de niños por parejas homosexuales, privándolos de su derecho más natural y elemental a tener un padre y una madre reales. Todo ello acompañado de amenazas, presiones e intentos totalitarios de perseguir por ley cualquier opinión contraria a tales ideas y prácticas, atacando la libertad de expresión y de conciencia. Lo mismo ocurre con el abortismo, que no puede definirse de otro modo que como una promoción y negocio de la destrucción de vidas humanes en gestación. Al ser definido como un “derecho de la mujer, se le promueve directamente, porque los derechos carecen de valor si no se practican, y la práctica del aborto alcanza cifras escalofriantes en la actualidad. Todo ello impulsado por partidos y políticos uno de cuyos signos de identidad es casualmente una extendida corrupción. El multiculturalismo pretende disolver la propia cultura española, de raíz católica, forjada a través de muchos siglos de esfuerzos y de luchas, equiparándola en nuestro propio país a otras foráneas, y promoviendo en especial la islámica. No deja de resultar llamativo este fervor anticristiano en un país que sufrió durante la guerra civil un verdadero genocidio físico y cultural contra la Iglesia, acompañado de incalculables destrucciones y robos del patrimonio artístico e histórico. No hablo de imaginaciones y creo que no tergiverso ningún dato: simplemente las cosas son así. Otra cosa es que a muchas personas, tras enormes y persistentes campañas de opinión con abundancia de dinero público, les parezcan muy bien todas estas cosas, las consideren normales y progresistas.
El tercer punto no es menos revelador: Gibraltar. El mero hecho de soportar una colonia en nuestro territorio hace de España un país humillado y poco respetable. La situación es aún más degradante por cuanto el país que inflige tal vejación permanente es considerado un país “aliado y amigo” por los gobiernos españoles. Pero ningún país puede ser amigo de otro en el que retiene una colonia, e Inglaterra es muy consciente de que sus intereses y los españoles difieren lo bastante como para mantener tal humillación. El ultraje aumenta porque no se trata de una colonia de valor insignificante, sino que está situada en una posición geoestratégica clave y en el centro mismo del eje defensivo español Baleares-Estrecho-Canarias y viola de modo sistemático el espacio aéreo y las aguas españolas, aparte de haber ampliado vulnerando todos los tratados. En otras palabras, España es actualmente, dentro de la OTAN, un país lacayo, y solo es estimado en la medida en que siga siéndolo.
No se trata solo de la OTAN, sino de la UE. Es significativo que, con motivo de la salida de Inglaterra de la UE, algunos se hagan la ilusión de que las cosas podrían cambiar, con lo que demuestran que también en la UE España se encontraba en la misma situación, o peor, ya que ella protegía la situación colonial de Gibraltar en detrimento de España, atándole las manos para cualquier medida de recuperación. Como todas estas situaciones, se trata de un asunto de fuerza, en el que la fuerza diplomática, moral, y económica está de parte de España, faltando solo la fuerza militar, que en las actuales circunstancias no es necesaria. Ya hablamos de ello en otro programa dedicado a Gibraltar. En “La guerra civil y los problemas de la democracia en España”, trato estas cuestiones, mostrando que nuestra democracia está enferma o deformada, porque la actitud de los gobiernos hacia Gibraltar, como hacia los separatismos y en otras muchas cuestiones no responden a una democracia sana, ni a los intereses de España y de la gran mayoría de los españoles.