Material de desguace / Relevo o alternativa / Cambio de régimen / Galería (XXIX): Antonio Elorza

Material de desguace

Veo una vieja crítica a usted: “El señor Moa  se atreve a negar la condición de historiadores a figuras como Santos Juliá, Enrique Moradiellos, Angel Viñas, Alberto Reig Tapia, Francisco Espinosa, Gabriel Cardona, Antonio Elorza, Paul Preston o Julio Aróstegui. La duda ofende.  Se trata de figuras relevantes de la historiografía española» ¿Qué tiene que decir a eso? Roberto Castaño

Conozco esa crítica pueril. Son ellos los que se empeñan en negar mi calidad de historiador porque no pueden rebatirme, razón que les ha llevado a la ley soviética de memoria histórica para impedir el debate.  Si usted observa mi Galería de charlatanes, verá que me centro, no en estudios parciales, sino en enfoques  que condicionan el resto de la obra. Si un señor empieza por acusar de ineptitud, fanatismo  y miseria moral al pueblo español –o a cualquiera–, ya sabemos lo que podemos esperar. Si niega la existencia de España, o la imagina como cosa de ayer, o niega la reconquista, o  asigna democracia al Frente Popular o pinta un Franco medio idiota, ya sabemos qué puede salir de ahí. Y por eso hay que centrar la crítica en los enfoques generales. Lo cual no quiere decir que esos señores no hayan escrito estudios parciales de algún valor, o aporten datos o detalles interesantes; pero se trata de material de desguace. Para entendernos, si de un astillero sale un barco desequilibrado en sus partes, con la quilla y las cuadernas torcidas  un costado más alto que el otro, el barco no valdrá, lo que no quiere decir que algunos de sus materiales no sirvan para construir algo  mejor.

Un buen chiste al respecto. Decía Julio Aróstegui en El Plural: “No tengo noticia de que Moa haya pisado un archivo en su vida”. Es obvio que el buen Aróstegui no ha tenido noticia de infinidad de cosas. El nivel de estos catedráticos. Que sería perdonable como excepción, si no fuera más bien la norma.

 

Los Mitos Del Franquismo (Historia)

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Crónica. Relevo o alternativa

**Una universidad basura termina fabricando una sociedad basura.

**El dominio de la universidad por la izquierda y los separatismos es ante todo la obra de una derecha “pesetera”, falta de formación y sensibilidad cultural.

**El auge de los separatismos hasta el golpismo abierto y permanente es la obra ante todo de un PP ayuno de formación histórica e ideológica.

**Insiste Benito Rubido (lo de Bieito no es gallego), en “las matemáticas de los votos”. Abascal señala que importa la alternativa, no el relevo. Si VOX trabaja bien es muy posible que el PP se desmorone, como se desmoronó la UCD o ahora C´s, víctimas de su oportunismo y colaboración con PSOE y separatistas.

**Es difícil explicar por qué la izquierda en España siempre fue chabacana, chocarrera y choriza, y la derecha señoritil, ignorante y vana.

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 ¿Cuándo empezó el cambio de régimen?

La democracia española quedó definida en el referéndum del 76, aplastantemente mayoritario en favor de la reforma y contra la ruptura, es decir, reconociendo que solo se podía construir la democracia a partir de la legitimidad política e histórica del franquismo. Esta fue la jugada maestra de Torcuato Fernández Miranda. Fue una derecha huera de “formación histórica e ideológica” la que comenzó a ceder ante el proyecto rupturista desarrollado lenta y tenazmente desde poco después.  El llamado “régimen del 78″ no podía aceptarse y no lo ha sido por socialistas, comunistas y separatistas, que no han cesado de socavarlo, primero con la pasividad y luego con la complicidad del PP. Un paso decisivo lo dio Aznar al condenar el alzamiento del 18 de julio, ataque directo a las bases mismas del citado referéndum. Después de ello, la involución fue ganando velocidad. Otro hito fundamental fue la ley de memoria histórica de Zapatero, cuya esencia es, precisamente, la deslegitimación del franquismo, y por tanto, entre otras muchas coas, de la monarquía y la propia democracia. Desde entonces otras leyes y otras actuaciones han venido a  socavar los principios democráticos. La monarquía fue declarada implícitamente ilegítima, aceptada por ella misma y por el PP. El golpismo separatista,  el asalto del Doctor al poder y nuevas leyes totalitarias han sido la consecuencia lógica.

Decir que la remodelación del Doctor busca cambiar el régimen es una verdad a medias. Su gobierno anterior perseguía exactamente lo mismo, al igual que Zapatero y, pasivamente, Rajoy. La transformación final está ya en marcha con los nombramientos en las principales instituciones y la ley propuesta de (contra) la seguridad nacional, para hacer frente a posibles “crisis” como la desobediencia civil en las calles o la victoria de VOX en las urnas. Uno se pregunta: ¿cómo invertir la destrucción progresiva de la libertad y de la propia España, cuando el PP, supuesta oposición, ha sido su mayor colaborador? Solo queda VOX. Es lo único  relevante en el actual panorama político.

La Segunda República Española: Nacimiento, evolución y destrucción de un régimen 1931-1936

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“Los vinos californianos empezaron a ganar en los concursos a los vinos franceses cuando las catas se hicieron ciegas. Hay que leer la novela independientemente de la opinión que se tenga del autor. Los profesionales seguimos ciertos criterios para valorar una obra literaria: personajes, tema central, arquetipo, lenguaje, estilo, narrador, estructura, ritmo, intención, instinto, novedad, conocimiento y por último la revisión. En todos los puntos la novela Cuatro perros verdes se merece un notable alto. Para un lector menos versado, simplemente recomendarle su lectura, la va a disfrutar (JZ)

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Galería de charlatanes (XXIX): Antonio Elorza y sus genocidios

Tiene razón el señor Antonio Elorza al decir que un país debe conocer su historia. Algo más confuso resulta cuando afirma: “Los españoles tienen derecho a un conocimiento preciso de lo ocurrido en los años treinta y, como ha sucedido en tantos otros países, Alemania, Francia o Italia, a exigir siquiera simbólicamente responsabilidades a los culpables“. Me atrevo a dudar de que en Alemania, Francia o Italia tengan un conocimiento tan preciso del pasado como supone Elorza; y en cuanto al derecho a conocer, debe extenderse a todos los países,  y no sólo a los años 30: no se entienden bien tan extrañas restricciones.

Pero la cuestión aquí es: ¿contribuye nuestro historiador a tan encomiable servicio a la nación? Veamos. En un reciente artículo en El País (periódico que, entre otras muchas lindezas “democráticas” no acepta el derecho de réplica), titulado El genocidio franquista, “explica”: Los cientos de miles de ‘gente del 17 de abril’ ejecutada por los jemeres rojos, o de enemigos del pueblo fusilados en la gran purga de Stalin en 1936-38, comparten con los miles de rojos exterminados en España el hecho de haber sido víctimas de un proyecto deliberado de aniquilamiento y de constituir un grupo humano bien delimitado (genocidio). Pero en esa definición de genocidio cabe desde cualquier guerra a cualquier matanza, por ejemplo la del 11-M, los bombardeos  de Hamburgo o Dresde, o las persecuciones de las policías políticas en cualquier dictadura “progresista” o menos progresista. Definición de nuevo confusa y por ello fácil a la engañifa.

Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

Y aun más confusa la alusión a las matanzas de los jemeres rojos, un genocidio contra personas sin otra culpa que la de ser considerados “burgueses” por sus verdugos; y que en un país pequeño y no muy poblado afectaron no a cientos de miles sino a millones de personas, como sin duda sabe –pero oculta a los españoles– el historiador. Las purgas de Stalin, en cambio, no cuentan como genocidio, pues afectaron  a comunistas por obra de otros comunistas; responsables verdugos y víctimas, ellos sí, de auténticos genocidios de millones de personas (tampoco cientos de miles), campesinos en su mayoría,  especialmente ucranianos. Estoy seguro de que el señor Elorza conoce todo esto, pero opta por la ocultación y la confusión; él sabrá por qué, los demás podemos sospecharlo.

En cambio, ¿hubo en España un genocidio? Hubo al menos uno, el aplicado contra el clero, al que intentaron exterminar deliberadamente y casi lo consiguieron… pero no los franquistas, sino los dirigentes del Frente Popular. Esto, nuevamente, lo sabe Elorza, pero no le parece adecuado decir a los españoles una palabra al respecto, y es una lástima. ¿Existió algo semejante por la otra parte, es decir, un plan y práctica de exterminio de los “rojos”, como afirma el historiador? Rojos, en España, podían considerarse en principio los cuatro millones y medio que habrían votado al Frente Popular en 1936, o el millón y medio que integró las filas del ejército izquierdista, o los bastantes cientos de miles de afiliados a los sindicatos y partidos de izquierda. ¿Hubo una política de exterminio contra ellos? Si así fue, debe reconocerse su  fracaso, pues el mismo Elorza habla de “miles” de víctimas y no de cientos de miles o de millones. ¿Cómo puede compararlos a las matanzas de los jemeres rojos o de Stalin? Esto es mucho peor que una confusión. (Elorza confunde deliberadamente la amplitud de unos genocidios reales para inventarse otro imaginario – ad). Pero en la universidad española, tan boyante, estas cosas se han vuelto habituales.

¿Y cuántos miles de rojos fueron fusilados? Se sabe con razonable aproximación, por los libros de Ramón Salas, corregidos por los de A. D. Martín Rubio, trabajos minuciosos y bien argumentados. Durante la guerra cayó en la represión de retaguardia un número de personas muy parecido en ambos bandos (60.000-70.000), y entre 25.000 y 30.000 en la represión de posguerra (hoy sabemos que fue en torno a 13.000. este  artículo es de hace 13 años -ad). Pero quizá el señor Elorza prefiera los cálculos de estudiosos subvencionados por el poder político, que desprenden en cada párrafo un odio bilioso, que emplean los bien conocidos trucos de la propaganda estaliniana, que piden la censura contra mis libros y hasta la cárcel contra mi persona, en un estilo perfectamente chekista. Si Elorza, como parece, prefiere esa literatura, pues allá él, las preferencias son libres, pero en ellas se retrata cada cual, inevitablemente.

Para sustentar sus preferencias, Elorza (y otros muchos), cita declaraciones de Franco o de Mola en el calor de la guerra, las cuales, a su juicio, implican una decisión de genocidio contra los rojos. Este es método típico de la propaganda, pero no puede emplearlo así ningún historiador algo serio. Un historiador debe poner las declaraciones en su contexto y contrastarlas con los hechos y con las frases apreciativas o compasivas hacia el enemigo que también puede encontrar entre los jefes franquistas. Un historiador debe, además, comparar aquellas frases con las de sus contrarios, y Elorza olvida lamentablemente estas cautelas elementales. ¿No hicieron los jefes del Frente Popular declaraciones como las peores de los nacionales? Me permitiré sugerirle un repaso a las expresiones de los líderes y la propaganda socialistas, y no en el calor de la guerra, sino antes, a partir como mínimo de 1933, cuando preparaban, según sus propias palabras, la guerra civil. ¿Conoce el señor Elorza estas cosas? Estoy seguro de que sí, pero, una vez más, no otorga a los demás españoles el derecho a conocerlas.

Por no extenderme indefinidamente, tocaré otro par de cuestiones clave. Ningún investigador riguroso puede hablar sin más de “víctimas del franquismo”. Miles de esas “víctimas” participaron en crímenes de una crueldad espantosa, y otros miles más en expolios, saqueos y destrucciones de todo tipo. La severidad con que los vencedores aplicaron la ley al terminar la guerra debió de causar también la muerte de algunos inocentes. Pero si uno habla de “víctimas” en general, está denigrando a los inocentes y ensalzando a los asesinos, se está identificando de hecho con estos, como hace la ley de memoria chekista del gobierno, una ley que también convierte en “víctimas” indemnizables a los etarras. Asunto más patético y repulsivo por cuanto los jefes del Frente Popular dejaron a sus sicarios abandonados a su suerte, mientras ellos huían con inmensos tesoros expoliados al tesoro artístico e histórico de la nación y a particulares de todas las capas sociales. No creo que nuestro historiador ignore estos hechos, pero deja la fuerte impresión de que no le gusta que los sepan los españoles.

Hubo en la posguerra, pues,  justicia y algo de ajuste de cuentas, pero nada comparable a un genocidio. Y tenemos otro punto decisivo: Elorza asegura que el alzamiento fue contra un régimen legalmente constituido, y también oculta aquí algo. Hubo dos alzamientos fundamentales (y bastantes más secundarios) en los años 30. El primero fue el de los socialistas y separatistas catalanes, apoyado por el resto de la izquierda, contra un Gobierno de derecha plenamente legal, y con el objetivo, por parte del PSOE, de organizar una guerra civil e implantar en España un régimen similar al de Stalin. La documentación al respecto no admite duda, y el señor Elorza debe de conocerla (salvo que no haya leído mis libros, que todo puede ser). El segundo alzamiento fue el de la derecha, en 1936, contra un Gobierno salido de unas elecciones anómalas (y fraudulentas, como sabemos), que (echó abajo la legalidad republicana, amparó un proceso de terror  revolucionario -ad)  con una oleada de asesinatos, incendios y asaltos a sedes derechistas, hasta llegar al secuestro y asesinato del líder de la oposición. Si Elorza considerara legal semejante Gobierno, ya sabemos qué significa legalidad para él.

En suma, la “historia” que nos cuenta el señor Elorza no cumple las expectativas que él mismo suscita. Con aparente imparcialidad, admite la existencia de “humanas fieras” también en el bando izquierdista.  Y una vez más vuelve a ocultar y confundir, atribuyendo los crímenes de forma especial a anarquistas y comunistas. Pero, ¿y los socialistas? ¿Y los republicanos? Todos los partidos pertenecientes de hecho o de derecho al Frente Popular comparten responsabilidades muy parecidas. Finaliza el historiador con una crítica fácil a Carrillo: “Tiene el deber moral de contar lo que realmente pasó. No lo hará”. Cierto. Tampoco lo hace Elorza.

(En LD, 24-9-2008: “Lo que Elorza sabe, oculta y confunde”. Hay que decir que Elorza ha evolucionado considerablemente, como Moradiellos y algunos otros, en sentido contrario a “los rojos”, aunque, claro, el antifranquismo “liberal” y de salón sigue siendo de rigor en todos ellos)

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Valor del espíritu / Peligro para VOX / El ruso / Charlatanes (XXVIII) Benzion Netanyahu

 Como vamos viendo, un buen número de los llamados hispanistas (no todos, claro) muestran verdadera aversión a España, y aquí ya hemos tratado a unos cuantos. El caso de Benzion Netanyahu es sobresaliente. Y como siempre, ha gozado de la admiración o la consideración del ambiente intelectual hispano, tan venido a menos. 

Tras la derrota en la batalla de Moscú, Alemania preparó una nueva gran ofensiva en el frente soviético durante la primavera de 1942. Mientras España daba al exterior la impresión de profundas discordias dentro del régimen, que amenazaban su subsistencia. 192 – Alemania prepara contraofensiva | El andalucismo separatistas del PP – YouTube 

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Los Mitos Del Franquismo (Historia)

Valor del espíritu

El franquismo tuvo que superar desafíos y dificultades mucho mayores que cualquier régimen anterior desde la invasión napoleónica, o posterior: un Frente Popular materialmente mucho más fuerte; presiones intensas para entrar en la guerra europea; potencias exteriores tratando de dividir internamente al país; una peligrosa guerrilla comunista en medio de un aislamiento internacional que intentaba hambrear a España, promovido en común por potencias comunistas y anglosajonas

;  la reconstrucción con las propias fuerzas de un país devastado; una hostilidad europea y americana en favor cuanto pudiera dividir y debilitar al país, como en el juicio del chekista Julián Grimáu o el juicio de Burgos a terroristas etarras… Contra mil hostilidades, chantajes y amenazas,  el franquismo superó los odios feroces de la república y la guerra, reconstruyó al país y lo convirtió en una potencia económica, con una buena seguridad social, una de las mayores expectativas del mundo en longevidad y una de las mejores saludes sociales del mundo.

Todo ello fue posible gracias a un espíritu de autoconfianza, serenidad y voluntad de vencer. Las normas, soluciones  y estructuras prácticas del régimen  se agotaron, como pasa con todas las conocidas en la historia. No obstante, debió permanecer aquel espíritu  al pasar a la democracia, con tanta mayor razón cuanto que esta nos la debíamos a nosotros mismos, no a las intervenciones militares useña y soviética, como el resto de Europa. Pero ha ocurrido lo contrario: partidos, políticos e intelectuales que se sienten herederos del criminal Frente Popular y  su espíritu de odios y divisiones, han usurpado el nombre de la democracia, vaciándola de contenido, denigrando a España y su pasado de modo sistemático, en lugar de denigrar su propio  y funesto historial. ¿Se puede invertir esta deriva que lleva ya cuatro décadas corroyendo la médula de la nación? Se puede, claro. Una de sus bases será  la recuperación de la verdad sobre el franquismo.

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Crónica Peligro para VOX

** No gusta en la UE que España tenga política exterior independiente ni que se fortalezca demasiado. Hay ahí un recelo de siglos. No son nuestros amigos. Hay además cierta ansia de revancha porque, en definitiva, España no participó en su gran guerra ni quedó al final sometida a la tutela de Usa, y les humilló a todos al derrotar pacientemente el aislamiento al que querían someterle. Ellos deben su actual democracia a los ejércitos useño e indirectamente al soviético;  España a su propia evolución interna pacífica. Son diferencias históricas y políticas de gran calado, que aquí se ocultan sistemáticamente, como el significado de Gibraltar. En la UE desean que España adopte el papel de aprendiz de ellos, de satélite, también cultural;  y la actual casta política española les da el máximo gusto.

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**La profanación de la tumba de Franco tiene alcance máximo histórico y consecuencias políticas. En sí mismo es un golpe de estado contra el referéndum del 76, que decidió la democracia, y que ha permitido al Doctor y su pandilla tomar la medida al monarca y su entorno y a la banda de fariseos episcopales. El Doctor ya sabe que puede humillar y ningunear a ambos sin que estos vayan a protestar. La destrucción de la democracia salida del franquismo, es decir, de la democracia, sigue su curso aceleradamente.

**La Triple M centrada en el parloteo sobre el cambio de gobierno del Doctor, que carece absolutamente de importancia, pues su política no va a cambiar, salvo en alguna maniobra para perfeccionar sus estafas. Lo único importante en la política española desde 2017 — en rigor desde la transición–, ha sido el surgimiento de VOX. 

**VOX  sufre el ninguneo sistemático de la Triple M, que utiliza el chismorreo político para dejar en segundo o tercer plano a VOX y falsear su discurso. Es una verdadera ofensiva para levantar en torno a él un nuevo muro de silencio. Frente a ese ataque solapado, nada podría ser más peligroso que blandear en torno al PP. La lucha, desde luego, es contra la banda del Doctor, pero debe realizarse de tal modo que con ello queden en evidencia el PP y los compinches separatistas de ambos partidos. Si VOX ha conseguido varios millones de votos se debe a su discurso claro y a la ofensiva. Como se contente con esos votos y trate de “conservar”, su horizonte se estrechará progresivamente. Desde su principio, VOX ha crecido liberándose de adherencias tipo PP un poco más radicalizado. Pero ese peligro continúa.

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“El ruso”

“Para mí, el momento cumbre de “cuatro perros” es la sorpresiva intervención del “ruso” o “fantasma” contando su historia en el comedor de los estudiantes (del SEU). Es el tremendo choque entre los comecocos intelectuales de unos muchachos criados en los algodones de la paz,  y la experiencia vital de quien ha experimentado los riesgos y sufrimientos salvajes de la guerra. Viene a ser como si dijera a los jóvenes: “no os preocupéis tanto y dejad de jugar imaginativamente con cosas que pueden llevaros mucho más allá de lo que pensáis”. Bien retratada también la petulancia de algunos estudiantes que quieren mostrarse insolentes con el “ruso”. Muy bien descrita también la inquietud y sorpresa de Javi al saber que el ruso, de quien no podía tener la menor noticia, le buscaba precisamente a él. Y el desenlace violento de la intriga. La figura del “ruso” me ha parecido un hallazgo literario de primera magnitud, y me gustaría que siguiera usted con él en otra u otras novelas… Alcántara.

Cuatro perros verdes

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Galería de charlatanes (XXVIII) El racismo de Benzion Netanyahu

La Inquisición  ha sido ferozmente criticada, primero por la propaganda protestante, después por la ideología ilustrada del siglo XVIII, y sigue siéndolo desde las más diversas ideologías: comunistas, liberales, anarquistas, algunas fascistas, etc. Se le ha achacado un número descomunal de víctimas, hasta una supuesta despoblación de España (J. A. Llorente); el uso masivo de las torturas más refinadas, con “una extraordinaria crueldad” (Gabriel Jackson); se la ha acusado de haber paralizado el pensamiento y la cultura en general; de  ser un precedente de las policías políticas del siglo XX; del racismo nazi o del Holocausto (C. Stallaert); de “germen del moderno totalitarismo” (Joseph Pérez); de ser un aparato de robo y opresión gratuitos, habiéndose cebado en judíos auténticamente cristianizados debido a un complejo de inferioridad de los cristianos viejos, causante del  anormal y horrendo placer que sentían en sus malvados actos (Benzion Netanyahu). Y tantos más. Importa por ello apartar la cuestión del mito y la propaganda, situándola en la historia real. Otros historiadores como  M. A. García Olmo, e investigaciones sobre los archivos inquisitoriales, como los de G. Henningsen o J. Contreras, también de R. García Cárcel, prueban que más del noventa por ciento de esas condenas se basan en una propaganda sostenida hasta hoy, y en falsas analogías con fenómenos actuales.

El historiador Miguel Ángel García Olmo ha escrito Las razones de la Inquisición Española, examinando ciertos análisis difundidos en años recientes, en particular los de  Netanyahu (padre del político). En la historiografía hebrea al respecto encontramos la alabanza a las víctimas conversas como ejemplos de firmeza en la fe mosaica, confirmada en sus confesiones ante el tribunal. De estas “Fluye como un maravilloso cántico de nostalgias por el hogar nacional, el terrenal y el celestial, de todas las cosas, grandes y pequeñas, santificadas en la tradición judía (…) aquello que había creado al pueblo judío y que mantenía su existencia”, explica, por ejemplo, el profesor Haim Beinart. Pero Netanyahu opina lo contrario: en realidad no hubo tal criptojudaísmo, los  bautizados a la fuerza o sus hijos terminaron haciéndose cristianos de verdad, por lo cual la Inquisición persiguió y quemó en realidad a auténticos católicos. ¿Por qué lo hizo? Como respuesta política — afirma Netanyahu– a una envidiosa  presión popular de tipo racista y económico, que veía en los conversos una competencia perjudicial para sus intereses y envidiaba su éxito social.

La relevancia de la tesis consiste en que desplaza la culpabilidad inquisitorial desde la Iglesia y  el Estado, al pueblo español en conjunto. Culpabilidad inmensa, pues, explica Netanyahu, supuso Enormes baños de sangre, sufrimientos indescriptibles a tremenda escala y millares de vidas hechas pesadilla; implicó también expoliar y destruir masivamente los productos del trabajo de muchas generaciones (…) Nunca la astucia, la hipocresía y el engaño hicieron tan gran uso de santurrones pretextos como la Inquisición en su ataque a los conversos (…). Armada con terror, espionaje y propaganda, la Inquisición pudo tener cautiva la opinión de España y controlarla casi perfectamente durante tres siglos y más aún. El último aserto disuena cuando, según el autor, la Inquisición nacía precisamente de la envidia popular, que más bien habría hecho  “cautivo” al estado. También choca la pasión descriptiva de Netanyahu ante sucesos harto comunes ayer y hoy, sufridos, en este caso, por personas que, según él mismo, serían  traidores al judaísmo. Y hace falta mucha fantasía  para calificar de “baños de sangre” a unas ejecuciones documentadas que en tres siglos apenas alcanzó el millar, y probablemente no llegó al doble, especulando sobre las no documentadas. Y realizadas a partir de un tribunal menos aficionado a la tortura y más garantista que los corrientes en la Europa de la época. Y que, pese al brutal fanatismo que se le achaca,  libró a España, por ejemplo, de la quema de brujas. En Netanyahu resuena un fondo de racismo cuando presenta a los españoles como pueblo inferior, sádico y envidioso por inepto. Las implicaciones van hasta comparar el Siglo de Oro español con la Alemania nazi, pero sería largo tratarlas aquí, de modo que lo haré en mi blog de Libertaddigital.

Netanyahu elaboró sus tesis aprovechando por primera vez –un mérito innegable— fuentes hebreas que tildaban a los conversos de renegados del judaísmo. Esas fuentes, señala su descubridor, están impregnadas de espíritu de sinceridad y convicción profunda (…), valiente compromiso con la verdad. Pero, ¿y los concienzudos testimonios de la propia Inquisición sobre los judaizantes? Netanyahu les niega todo valor, pues solo responderían a la radical impostura que supone al tribunal. Como observa García Olmo, con tales prejuicios de entrada puede construirse cualquier historia a la carta.

Es harto improbable que, aun si una buena mayoría de los conversos terminase sinceramente cristianizada, una minoría no judaizara en secreto, máxime tratándose de una religión tan “intensa”. La Inquisición, claramente, no respondió a un pretexto racista, sino al temor a la  herejía, considerada entonces, en toda Europa, un grave peligro social. Muy clarificador, en fin, el estudio de García Olmo. Y siendo los protestantes los principales acusadores, hoy sabemos bien que sus  persecuciones hicieron incomparablemente más víctimas católicas, por no hablar de las “brujas” o las producidas entre los mismos  protestantes;  y con muchas menos garantías.

En cuanto a su supuesto efecto paralizador de la cultura, la época más severa de la Inquisición coincidió con el mayor esplendor cultural e intelectual de la historia de  España,  lo que demuestra la ausencia de relación ente una cosa y la otra. Y es lógico: la persecución inquisitorial solo se aplicó a una pequeña minoría dentro de otra pequeña minoría, y en la mayor parte de  los casos se trataba de personas de escasa relevancia intelectual o económica.

Debe verse el fenómeno, como digo,  en un contexto histórico en que se consideraba la herejía un peligro incluso de guerra civil o para la seguridad del estado, o se consideraba a los judíos un cuerpo extraño, peligroso por la influencia que adquiría a través del dinero (la usura, según se les acusaba). Situarla en su contexto no debe hacernos creer que hoy es muy distinto, pues el ilustrado y científico siglo XX ha visto persecuciones ideológicas  incluso más brutales no ya que las inquisitoriales, sino incluso que las protestantes.

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Triunfo de Freud / Un moro informa / Charlatanes (XXVII): Kamen ofende a la inteligencia

Hoy, en la Galería de charlatanes, tratamos a Henry Kamen y su libro Imperio. Como hemos visto en los casos de Carr, Preston, Ranzato,  J. Pérez, Balfour, Malefakis o Beevor, hispanistas cuyas ideas sobre España son pintorescas en todos los casos, agravadas en algunos por una hispanofobia mal disimulada con pretensiones más o menos académicas. Sus historias no resisten el menor análisis, y sin embargo son miradas con reverencia asnal y premiadas por unos medios académicos españoles serviles y no menos hispanófobos.

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El triunfo de Freud.

Un triunfo que no le agradaría, porque en el fondo era políticamente conservador, pero que se deriva de sus concepciones de base. Él explicó que la conducta humana solo es racional en pequeña medida, y que viene impulsada por fuerzas profundas de carácter sexual. Están hoy casi olvidadas sus elaboraciones parciales como el asesinato del padre, el complejo de Edipo o la técnica psicoanalítica, pero dichas concepciones de base han adquirido más fuerza que nunca: hoy, la política de la UE, de Usa y de otros países gira en torno a la sexualidad como jamás había ocurrido: la ideología LGTBI y de género es de hecho la oficial de la UE; el aborto se ha convertido en un derecho a aplicar masivamente; se imponen leyes que persiguen al discrepante, con invención de delitos como el “de odio”, que pretenden reglamentar los mismos sentimientos de las personas, y que van siempre en la misma dirección sexual; una estética burdelaria combinada con intento de masculinización de la mujer… 

Lo que siempre se consideró de  ámbito estrictamente privado, salvo conductas delictivas, se ha hecho no solo público, sino eje de las políticas. Hay en ello también un componente marxista, que traslada la guerra de clases –que nunca existió–  a la guerra de sexos –también inexistente, pero que motiva políticas y negocios masivos–. En un sentido más amplio, Freud adelantó el fin de la modernidad, basada en la fe en la razón y la ciencia, que permitirían al hombre dominar su destino. Después de las dos guerras mundiales, esa fe ha desaparecido, siendo sucedida por la histeria que persigue acabar con lo propiamente humano. Ya Tocqueville previó genialmente  esa posibilidad .

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Crónica. Un moro informa…

**Un moro informa que en España sobra VOX. Buen retrato de época. Los golpistas (regionales y del gobierno, también quieren ilegalizar a VOX. Por la democracia, dicen.

**Los gobiernos, sean del PP o del PSOE, no “ceden” ante los separatistas. Colaboran con ellos, incluso adelantándose a sus deseos. Llevan haciéndolo decenios

** ¿Por qué siempre colabora el PSOE con los separatistas? Porque ” tiene una idea negativa de la historia de España”, advertía Julián Marías. Y muy positiva de su propia historia de corrupciones y crímenes, una cosa va con la otra.  Entendiendo esto, se entiende su colaboración con los separatistas y muchas cosas más.

**¿Por qué colabora el PP con los separatistas? Porque comparte  con el PSOE la idea negativa de la historia de España. No es partidario de España, sino de una “Europa” ficticia.

**Salvo raras excepciones, el análisis político en España apenas supera el nivel del chismorreo.

**”Propiamente, en España no existe europeístas, sino más bien europedorros”, comentó un tertuliano.

**Los europeístas (o europedorros) españoles nunca han hecho el menor estudio histórico o ideológico sobre Europa. Se ve que una vez se han autoproclamado europeístas han tenido que descansar del peso de tanta gloria.

**El Doctor ha conseguido batir marcas mundiales de muertos por el covid… ¡Y le acusan de no  haber hecho  nada!

**La jefa de fiscales y ex ministra de justicia es compinche del gran comisario Villarejo y amiga íntima de un juez delincuente. Títulos adecuados para dirigir la justicia en nuestra “democracia consolidada”.

**Capitostes de varias de las mayores empresas españolas han utilizado los “servicios” de Villarejo, en especial contra el empresario Del Rivero. Como los han utilizado los políticos de PP y PSOE. Se ve que estamos en una consolidada  democracia… mafiosa.

**Unos jueces que se declaran “para la democracia” ya demuestran que por democracia entienden conductas mafiosas.

**¿Por qué quiere el gobierno mafioso ilegalizar la fundación Franco? Por la misma razón que intenta poner fuera de la ley la investigación y el debate histórico, para imponer a los españoles su sarta de mentiras sobre el pasado.

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Galería de charlatanes (XXVII):  Kamen ofende con método a la inteligencia.

Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

Henry Kamen termina su libro Imperio con la siguiente reflexión: Fue, más allá de toda duda, una inmensa y gloriosa epopeya para muchos, pero para muchos otros estuvo teñida de una irreparable desolación. Pero Grullo podría haberse sentido orgulloso de tal corolario. Incluso podría haberlo ampliado al conjunto de los empeños humanos, pues, por ejemplo, ¿no fue el final de la guerra mundial una irreparable desolación para millones de nazis? Y la ciencia, ¿no ha facilitado los peores crímenes y la bomba atómica? La misma medicina, que ha permitido rebajar la mortalidad infantil en muchos países pobres, ¿no ha multiplicado una población condenada, al parecer, a la miseria extrema? Etc. Uno se pregunta si para llegar ahí habrán hecho falta casi 600 páginas.

Tampoco es muy alentador el comienzo, con una cita de las Preguntas de un obrero que lee, de Bertholt Brecht: “El joven Alejandro conquistó la India. ¿Él solo? César venció a los galos. ¿No tenía siquiera un cocinero con él?”. Tales reflexiones, nuevamente, son perogrulladas, y en lo que dejan de serlo, sandeces. Cien mil cocineros no habrían vencido a los galos o conquistado la India, y un Ejército mal mandado habría probablemente perecido en la empresa, como tantas veces  ha pasado. Y no son preguntas de ningún obrero, claro, sino del propio Brecht, que, como buen marxista, toma a los obreros por tontos y les instruye en tales “profundidades”. Pero Kamen parece impresionado por Bertoldo, uno de los falsarios intelectuales más distinguidos del siglo XX.

Supongo que Kamen quiere indicar que al Imperio español contribuyeron muchas más personas que los hispanos normalmente citados en primer plano. Esto es bien sabido. Aquel imperio atrajo a todo tipo de extranjeros, buenos y malos, como ahora mismo ocurre con USA, si bien no conviene llevar la analogía demasiado lejos. Lo nuevo es que Kamen considera definitoria esa obviedad: El imperio español era una empresa internacional en la que participaban muchos pueblos” (…) No fue la creación de un pueblo, sino la relación entre muchos pueblos, el producto final de muchas contingencias históricas entre las cuales la contribución española no siempre fue la más significativa”.

¿No siempre? Aquí es Kamen incongruente consigo mismo, pues tendría que haber dicho “nunca”. Para empezar, “a expansión europea (…) estaba en función de las mejoras tecnológicas (…) Y por lo general la tecnología era, como sabemos, más europea que española. Aun así, España podría haber sido un país rico, pero tampoco. Critica Kamen, no sin un fondo de razón, las jeremiadas tópicas de cierta historiografía hispana sobre el “despilfarro de la riqueza y el potencial humano” español durante los siglos XVI y XVII: España tenía muy poco de ambas cosas, y habría sido difícil despilfarrar ese poco que tenía. Pero su salida no es menos sorprendente: En realidad, España era un país pobre que dio el salto a la condición imperial porque a cada paso recibió la ayuda del capital, la experiencia, los conocimientos y la mano de obra de otros pueblos asociados. ¿La ayuda? Fue algo más, según aclara en otras páginas, pues siempre hubo en los hispanos dura resistencia a salir de su tierra, y el imperio no fue consecuencia de la voluntad de poder deliberada por parte de los españoles, que fueron –con gran sorpresa por su parte– presionados a desempeñar el papel de hacedores del imperio. Peor aún, Los castellanos se mostraron más que satisfechos de dejar que otros construyeran el imperio por ellos”. (¿Es todo esto algo más que tonterías? -ad)

Al parecer hubo una especie de acuerdo internacional para obligar a los españoles a moverse, o para sustituirlos incluso, en la construcción imperial ¿Quiénes presionaron así a los españoles? Las grandes familias de banqueros –los Fugger, los Welser, los Spinola– se ocuparon de asegurarse de que su inversión se administraba con eficacia (…) Las riquezas y el poder humano pertenecían en gran medida a aquellos que no eran españoles. Los mismos ingleses y holandeses habrían estado interesados, salvo en algunos momentos de histeria, en mantener el imperio español. Fue una empresa general europea, afirma,  y todos invertían ambas cosas [capital y hombres] en el negocio en curso del imperio y recogían la recompensa correspondiente. Los españoles (…) aportaron su propia y singular contribución y gozaron del honor de ser los gestores de la empresa. Pero la empresa pertenecía a todos. ¿A todos? Aquí Kamen vuelve a mostrarse inconsecuente, pues debiera haber dicho “a otros”.

Así pues, España apenas aportó capitales, ni tecnología, ni hombres –y mucho menos hombres preparados o cultos–, y ni siquiera voluntad, para colmo. Pero entonces, ¿cómo habría podido ser ella la “gestora” de aquella descomunal empresa? ¿Y por qué, con generosidad difícil de entender, todos se han mostrado de acuerdo en llamar “imperio español” a la magna obra común? (¿Y por qué en él se sigue hablando español con predominio de católicos? -ad). Resulta arduo de explicar, y Kamen no lo consigue ni, en rigor, lo intenta. Además, ¿cómo fue posible durante tanto tiempo mantener tan diversos y contrapuestos intereses operando armónicamente, como dirigidos por una batuta, en torno a España? ¿Quizá aquellos españoles, tan pocos, tan pobres, tan atrasados y desganados, poseían en cambio un auténtico genio político y diplomático, capaz de hacer que los demás sirvieran así a sus intereses? Por desgracia, tampoco encuentra el historiador británico rastro de tal cosa: el talento político hispano rondaba la nulidad.

Una muestra: los españoles “creían universal su lengua”, pero, nos informa Kamen, se trataba de una vanidosa ilusión. Así, para los españoles, el problema era cómo comunicarse con fluidez con las naciones políglotas que deseaban dominar. Durante la gran época del imperio, a la elite castellana le resultó difícil afrontar el problema del lenguaje. Esto afectó profundamente a su relación con todos los pueblos que iba encontrando. Durante el siglo largo en que la política castellana dictó la vida política y militar de los Países Bajos, era raro encontrar un noble castellano con nociones de holandés. Lo mismo ocurría con el árabe o con las lenguas americanas. En conclusión, dominadores y dominados se movían en universos separados que no se comprendían entre sí; los gobernantes se apartaban del pueblo al que gobernaban. Nuevo enigma, porque si España no podía despilfarrar riquezas y hombres que no tenía, ¿cómo pudo resultar “dominadora” o “dictar la vida” de otros? Menos aún podría haber durado aquel extraño imperio nada menos que tres siglos, por lo demás comparativamente muy pacíficos fuera de Europa. ¿Y cómo explicar que tantos países de América hablen español, queden restos de él en Filipinas y otras islas del Pacífico, y topónimos españoles se encuentren todavía por medio mundo, desde Australia a algunos lugares de África? Kamen no cree importantes estas dificultades y contradicciones, pero al dejarlas de lado sólo encontramos otro éxito de Pero Grullo. El problema del lenguaje lo han tenido todos los imperios, y por lo común lo han resuelto utilizando el idioma de la metrópoli. Así llegó a hablarse latín en España o el inglés se ha hecho el idioma de comunicación en la India, por poner dos casos típicos. (Supongo que Kamen se quedará asombrado al enterarse -ad)

Y de este modo progresa Kamen, entre perogrulladas y enigmas históricos que dejan pequeños al de Sánchez Albornoz. En realidad, su línea recoge una interpretación de la historia como desarrollo tecnológico (lo que he llamado “ideología anglosajona -ad. Aquí, por ejemplo: La ideología anglosajona / Jueces para la tiranía – “violencia materna” | Más España y más democracia (piomoa.es). Para esa ideología, lo que no entra en sus esquemas simplemente no existe. En rigor, no pudo existir imperio español, según Kamen,  porque la misma España no habría existido, propiamente hablando, aunque nos valgamos del término por costumbre o comodidad. Por eso incluye a los catalanes entre las naciones sometidas al imperio, o nos explica cómo, en su libro, los ciudadanos de los reinos peninsulares son identificados a menudo por su lugar de origen, a fin de no sembrar confusión mediante el uso impreciso del adjetivo español.  Esto ayuda a entender por qué todo el mundo ha llamado siempre español a aquel imperio: se trata, simplemente, de una “imprecisión”, a corregir en lo sucesivo. Una fuente de esta visión es el nacionalismo catalán, cuya influencia en el buen Kamen salta a la vista. “Bien mirados los hechos –decía Prat de la Riba–, no hay pueblos emigrados, ni bárbaros conquistadores, ni unidad católica, ni España, ni nada”. El autor británico determina que, “bien mirados los hechos”, lógicamente, tampoco pudo haber imperio “español”.

El método de Imperio es simple. En la historia, se ha dicho, encontramos de todo, por lo que siempre se pueden buscar citas o datos en apoyo de cualquier tesis, por disparatada que sea. Para pasarla por buena basta omitir los datos contradictorios y el análisis crítico de ellos, y la situación de conjunto. Como he venido mostrando, es el método privilegiado de muchos historiadores-propagandista hoy día en relación con nuestra guerra civil. Parece haber una decadencia en la historiografía inglesa, al menos en la referida a España, porque encontramos en varios autores muy publicitados, como Preston o Carr, las mismas incoherencias, contradicciones y desdén por abordar los problemas que sus mismas interpretaciones crean. (Verdaderamente estos autores  no sé si quieren ofender a los españoles, pero ciertamente ofenden la inteligencia y el sentido común -ad)

Pero el libro de Kamen no deja de tener interés como un reto a la historiografía española, algo pesada y a ras de suelo –no siempre, pero sí a menudo–, con escasa visión de conjunto y tendencia a la lamentación. Lo cierto es que la España de entonces, un país efectivamente pobre y no muy poblado, extendió su poder por mundos hasta entonces desconocidos en Europa, contuvo la expansión del Islam y del protestantismo, y creó al mismo tiempo una gran cultura. No es nada fácil explicar un hecho tan inusitado, sobre todo a la vista de su decadencia posterior, a veces abyecta. La dificultad de explicarlo hace que algunos prefieran negarlo, pero la realidad sigue ahí, desafiando a los historiadores.

(En La Ilustración liberal, nº 16, septiembre 2004: “Pero Grullo y varios enigmas históricos”)

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España y Europa / Gobierno criminal / Charlatanes (XXVI): Moradiellos apoya a Negrín, es decir, a Stalin

*** En Galería de charlatanes trato hoy a Enrique Moradiellos y sus curiosas justificaciones de la “ayuda” soviética  a la “república”: ni ayuda ni república.

*** En el invierno de 1942 los alemanes tratan de rehacerse de su derrota en la batalla de Moscú, mientras en España cunden las conspiraciones y rivalidades dentro del régimen:  191 – 1942, panorama invernal en España | Galería de charlatanes – YouTube

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España y Europa

“Repite usted la monserga de que la historia de España es básicamente de fanatismo, oscurantismo y odio a la libertad que caracterizarían a “Europa”. A ver si se entera: la primera teorización europea contra la tiranía, después de Roma, fue la de Isidoro de Sevilla; el primer impulso a la enseñanza desde Roma fue también el de Isidoro; el primer habeas corpus europeo fue el visigodo; la primera declaración de derechos fue el Fuero de León; el primer Parlamento europeo fueron las Cortes leonesas; el país europeo en que los campesinos tenían más derechos y menos servidumbre era Castilla; el país que primero elaboró el derecho internacional fue España; una de las primeras teorizaciones económicas fue la de la Escuela de Salamanca; el único país que prohibió la esclavitud de los aborígenes de sus posesiones exteriores fue España; el único país que prohibió la quema de brujas fue España;  los descubridores de América, del Pacífico y primeros en dar la vuelta al mundo fueron españoles; uno de los cuerpos militares más importantes de la historia fueron los tercios españoles; las primeras universidades de América y de Asia (al estilo europeo) fueron españolas; quienes ante todo y en primera línea defendieron a Europa de las invasiones otomanas, fueron españoles, y en contra, además, de alianzas de otros países europeos con los invasores… España ha producido grandes artistas, escritores, algunos científicos importantes. Y viniendo a la actualidad, es casi el único país europeo que no debe su libertad a la intervención militar de Usa y la URSS… Usted juzga solo por los periodos de decadencia, a los que gente como usted siempre ha contribuido con sus sandeces”.

Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

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Crónica. Gobierno criminal

**”El juez imputa a Repsol y Caixabanc por el espionaje de Villarejo a Del Rivero”. Las conductas mafiosas de grandes empresas del Ibex. Pero, ¿por qué no imputa a la jefa de fiscales del Doctor, compinche de Villarejo y pareja de un juez delincuente? La justicia en manos de delincuentes. En una democracia fallida y un estado casi fallido.

**Opinadores y analistas denuncian las incontables fechorías del gobierno en relación con el virus, y que se resumen en el país  o uno de los países con mayor número de muertes proporcionales. Se trata, evidentemente, de un gobierno criminal que debería ir a la cárcel, pero a esa evidencia nunca llegan los análisis: exponen los hechos y no la conclusión. ¡Tanto miedo tienen a la mafia gobernante!

**El gobierno que más ataca la seguridad y la integridad quiere una ley de crisis que llama de seguridad nacional, como llama democrática a una ley contra las libertades. ¿Qué entiende por crisis esa mafia? Quizá manifestaciones masivas contra él, como las que hubo contra Maduro. Quizá que VOX gane mayoría en las urnas. 

**”Sánchez desautoriza a Garzón”, dice el estúpido periodismo español. Como desautorizó a Podemos.

**”Sociedad civil catalana pide apoyo a los españoles para librarse del chantajes de los independentistas”. a) No son independentistas, sino separatistas: Cataluña comparte la independencia de España, tan menguada por  los gobiernos PP y PSOE. b) No son “los” españoles, sino “los demás” españoles. c) Los principales autores del chantaje y del golpismo permanente, son los gobiernos PP y PSOE: sin su apoyo al separatismo no habríamos llegado al golpismo permanente. La precisión en los términos es esencial en política.

**”Sociedad civil catalana” habla de “reconstruir España”. Y tiene razón. El país ha sufrido durante largos años una tenaz corrosión de su unidad nacional,  de su independencia y de las libertades,  que exigen otro discurso, otra decisión y otro impulso. Lo más parecido a ello actualmente es VOX, un partido de extrema necesidad.

**El presidente de Sociedad civil catalana  pide al gobierno que “fije con claridad los límites para generar seguridad y tranquilidad”. Aquí ya entramos en el terreno de la bobaliconería. ¿Por qué no se lo pide directamente a los separatistas? Ellos y el gobierno son cómplices en el mismo designio.

**Dice una tiorra separatista  que “Cataluña no odia a España” ¿Cómo va a odiarla, si siempre fue parte de ella? Otra cosa son los separatistas, vulgo catalufos. Como  decía el “moderado”  Ventura Gassol: “Nuestro odio contra la vil España es gigantesco, loco, grande y sublime. Hasta odiamos el nombre, el grito y la memoria, sus tradiciones y su sucia historia”.  Como miembro de la “raza catalana” se sentía superior a los demás españoles. Durante la guerra tuvo que huir de la FAI, luego se exilió en Méjico, y volvió libremente,  en 1972,  a la terrible dictadura franquista, dejando de soltar tonterías por un tiempo. Hoy lo celebran los catalufos por todo lo alto.

**Nada hay más grotesco que la serie de “héroes” del separatismo catalán, desde  Prat de la Riba, Macià, Dencás, el “Capitá Collons”  o Companys hasta los estafadores Pujol o Batista i Roca y sus asesinos de Bultó y Viola.

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Galería de charlatanes (XXVI). Moradiellos justifica a Negrín, es decir a Stalin 

Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

Moradiellos y Serna comparten una devoción beata por la cultura inglesa o anglosajona, con un apoyo a lo que llaman “la república”, es decir, el sovietizante Frente popular. Esta confusión no es extraña, porque, en definitiva, Usa, el Imperio inglés y la Unión Soviética fueron estrechos aliados en la guerra mundial, y les ha gustado competir luego en su condena al régimen de Franco, que libró a España de a aquella contienda atroz. También coinciden en la tendencia a declamar y divagar, a la que suelen llamar los charlatanes  “metodología científica”. Pero, bueno, hay que decir en su honor que fueron los únicos que aceptaron cierto grado de debate, aunque huyeran de él a la tercera o cuarta entrega.

Lo que sigue es parte del sostenido con Moradiellos  en El Catoblepas, en julio de 2003. Como se verá, Moradiellos quería centrar la explicación de la guerra en las ayudas exteriores. Desde hace mucho sabemos que fueron equivalentes, con la diferencia de que Franco pagó mucho menos por ellas. Pero la cuestión real no es cuantitativa, sino cualitativa: la ayuda soviética fue tutela o más que tutela, mientras que la italogermana fue simplemente ayuda: 

 Me gusta ir al grano con la mayor sobriedad posible, y debo reconocer que la tendencia de Moradiellos a la retórica barroca, con sus divagaciones, nimiedades, justificaciones innecesarias, etc., me resulta tediosa. Pero en fin, alá gustos, y no voy a negar el mérito que los barroquismos puedan tener. De todas maneras, vamos a ver si centramos ahora el debate, tras las primeras aproximaciones.

Decía en el anterior escrito que, en cuanto a la intervención exterior, la cuestión central  es el carácter que adoptó en cada bando, pues supeditó el Frente Popular a Stalin, mientras que no ocurrió nada parecido en el bando franquista. En su tendencia a divagar, Moradiellos ni siquiera había abordado esta cuestión, sospecho que ni siquiera se había percatado de su importancia. Pero ahora por fin, tras mucho preámbulo, tiene que meterse en harina. Menos mal.

Sin embargo, sus críticas carecen, una vez más, de rigor. Antes resumí: «Si Moradiellos pudiera demostrar que el Frente Popular mantuvo el control del oro y lo gastó del modo más conveniente para él, que el PCE no obedecía a Stalin o que su influencia en el Frente Popular fue negligible, que los asesores y militares soviéticos no tuvieron más influencia que los alemanes e italianos en el bando contrario, que la NKVD operaba bajo autoridad española, que la destitución de políticos anticomunistas fue una casualidad, &c., entonces no cabe duda de que habría derrumbado por completo mi tesis básica sobre la intervención exterior, ya que las demás caerían por su peso o serían asunto menor.» ¿Cómo replica a esto el ilustre profesor? Empieza por decir, prometedoramente: ¡Ojo! No se trata de negar lo innegable: que la URSS intervino en la política interior republicana. Republicana. Pero, a continuación, con su tendencia a irse por las ramas… pues se va por las ramas, con una disquisición sobre el carácter de la república desde 1931, las «tres Españas», etc. También tocaré esos temas, pero en su momento, pues de otro modo el debate se convertiría en un monumental enredo.

No sólo la URSS, también Italia y Alemania intervinieron, o lo intentaron, en la política interior española. La diferencia está en que los últimos no lo consiguieron, o sólo de modo muy secundario, mientras que Stalin logró satelizar al Frente Popular. Para cualquier persona algo enterada de las circunstancias no puede admitir la menor duda el predominio soviético en España, ejercido por tres vías principales y complementarias: el control del oro, la posesión de un partido-agente, el PCE, que llegó a ser el principal en el FP, y los asesores y  la policía política soviética, que actuaba en España como en una colonia.

Son datos de tal peso que la cosa queda bien clara, pero Moradiellos se las arregla para salirse por la tangente una vez más. Sobre el oro, en lugar de reconocer que el Frente Popular perdió el control sobre él, se embarca en las disquisiciones y justificaciones ofrecidas por los políticos responsables de su entrega a Stalin, asegurando que «no había otro remedio». Esas justificaciones a posteriori, así como las culpas que se echaron unos a otros por la fechoría,  sólo prueban hasta qué punto dichos responsables comprendían la magnitud de la ilegalidad –por llamarla suavemente– cometida, y de sus nefastas consecuencias. Y, desde luego, no desmienten, sino que confirman lo arriba dicho: el gobierno español perdió el control sobre sus reservas, y Stalin, al adueñarse del suministro de armas al Frente Popular, se hizo también dueño del destino de éste.

Los papeles de Largo Caballero, no destinados a la propaganda y que he citado con extensión en El derrumbe de la II República, demuestran inapelablemente que:

a) La operación se hizo entre Negrín, Largo Caballero y Prieto, y al margen del presidente de la «república», a quien sólo presentaron los hechos consumados. Prefirieron no informarle, dice Largo, por su penoso «estado espiritual». Según Prieto, y aquí es creíble, cuando Azaña se enteró, tuvo una tremenda explosión de cólera y amenazó con dimitir (por lo demás, sus amenazas de dimisión abundaron). Es significativo el silencio de Azaña sobre este turbio asunto, que inevitablemente le implicaba, precisamente por no haber dimitido.

b) La ilegalidad del envío empeoró al no ser tampoco informado previamente el resto del gobierno. Se trató de una decisión oscura tomada entre tres políticos socialistas. No comunistas, entiéndase bien.

c) La entrega del tesoro español se hizo sin documentos probatorios de la propiedad española. ¡Fue Stalin quien propuso ese documento!… Que por lo demás quedó en papel mojado. Largo que, como presidente del gobierno, era una de las personas con poder de disponer el gasto, fue simplemente apartado en cuanto se convirtió en un estorbo para la política soviética, y fue Negrín, autor material del envío, quien siempre manejó el depósito, en la medida en que la URSS quiso salvar las formas.

d) Stalin jamás ofreció una contabilidad detallada de los gastos, y utilizó la amenaza de suspender los envíos de armas, compradas a alto precio por el Frente Popular, como presión e injerencia en la política española.

e) Tampoco Negrín informaba al resto del gobierno sobre su manejo de la Hacienda (supuestamente) pública, como corrobora Zugazagoitia. Su manera opaca y absolutamente irregular de manejar los fondos del país se extendía a medidas como la creación, por su cuenta y como ministro de Hacienda, de una especie de ejército particular de carabineros.

f) Mientras que los nacionales obtuvieron cuantiosos créditos sin disponer de ninguna garantía financiera, los políticos izquierdistas, disponiendo de la cuarta reserva mundial de oro, no pudieron obtener de la URSS crédito alguno hasta la consunción oficial de dicha reserva.

Todas estas cosas deben parecerle normales o perfectamente justificables a Moradiellos, como a Viñas y a tantos otros panegiristas de Negrín. Pero si los encuentran justificables sólo puede ser porque tanto la legalidad como la transparencia (al menos dentro del mismo gobierno) como, sobre todo, la independencia de España, les parecen asuntos sin importancia. Conviene señalar esta implicación inequívoca, porque si no nos perderíamos en enredos palabreros. Mi punto de vista es que la cuestión central de la intervención soviética consiste en el sometimiento del Frente Popular a Stalin, mientras que para Moradiellos y demás, eso apenas tiene interés (señal de lo que aprecian la independencia de España ad.), por lo que desvían la atención de los hechos, centrándola en las justificaciones.

Una vez clarificado este punto, paso a las justificaciones. Como sabemos, Prieto y Largo dan versiones distintas y culpan a Negrín, mientras que éste sólo nos ha dejado justificaciones propagandísticas y sin reflexión ulterior, pues no ha escrito memorias ni análisis retrospectivos –cosa increíble, dada su responsabilidad, pero también muy significativa–; y Azaña guarda un silencio revelador. Por alguna razón poco clara, el neostalinista Moradiellos prefiere las justificaciones propagandísticas de Negrín y, en lo que le apoyan, las de Largo.

Según esas justificaciones, se entregó el oro a Moscú «porque no había otro remedio», dada la actitud de las democracias (al respecto cuela también una falsedad, pretendiendo que Viñas y Aceña sostienen la misma idea. Aceña no cree necesaria la entrega). El argumento indica mucho, pues supone reconocer que fue un mal, aunque «inevitable». El mal, que no se explica con claridad, consistía precisamente en la supeditación a Stalin, probablemente el tirano más brutal y sanguinario del siglo XX, en rivalidad con Hitler (aunque éste apenas había iniciado su escalada exterminadora por entonces, y esta es una diferencia muy importante). Se trataba, implica Negrín, de elegir entre la rendición incondicional a Franco o la sumisión a Stalin. Examinemos las dos opciones. La primera significaba aceptar una fuerte represión -aunque ni mucho menos la pretendida por la propaganda–, pero en compensación habría muchos menos muertos y destrozo del país, que seguiría independiente. La segunda suponía perder la independencia, destruir buena parte del país y aumentar en decenas o cientos de miles las víctimas, aunque, de salir bien las cosas, ofrecería a la izquierda la ocasión de ser los perseguidores y no los perseguidos al final de la contienda. Dejemos esto aquí ahora, pues ya veremos el final de esta elección entre Stalin y Franco.

Pero incluso al centrarse en la retórica justificadora de la entrega del oro, Moradiellos olvida algo esencial. Las justificaciones se construyen hacia el final o después de la guerra, cuando ésta estaba perdida y casi todos se han desengañado de la URSS. Ahora bien, la entrega del oro se planeó y efectuó muy poco tiempo después de la constitución del gobierno de Largo Caballero, «gobierno de la victoria», como se llamó, y muy razonablemente, dado el balance de fuerzas materiales. En ese momento, Largo, Negrín y Prieto no estaban simplemente hartos de la abstención de las democracias, con las cuales se identificaban muy poco o nada, sino que, por el contrario, confiaban en Stalin de manera casi ciega –ni siquiera le pidieron acreditación de la propiedad del oro, como hemos visto–. Éste es el punto clave. Para los entreguistas, Stalin venía a ser el modelo. Los tres habían organizado y dirigido la insurrección socialista de octubre de 1934, planeada textualmente como guerra civil y contra un gobierno democrático, a fin de imponer en España una dictadura proletaria, es decir, un régimen similar al soviético (…) La intervención de Stalin auguraba en 1936 la victoria y el ajuste de cuentas al enemigo, y el coste de todo ello preocupaba muy poco a aquellos políticos socialistas. Al aceptar las justificaciones tal cual, olvidando la cronología, las circunstancias y los precedentes, Moradiellos, como Viñas y otros, otros muestran un espíritu crítico muy romo (o algo peor: complicidad intelectual con aquellos delincuentes- ad).

Observemos, además, que el «no había más remedio» podría aplicarse con mucha mayor razón al bando franquista, que, falto de recursos financieros, de industria y legitimidad internacional, estaba en principio atado de pies y manos ante la presión de las potencias fascistas amigas. Pero, ya ve Moradiellos, ¡sucedió exactamente al revés!

Cuatro perros verdes

 

 

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Colonización: medidas prácticas / Nueva ley liberticida / “Patria andaluza” / Charlatanes (XXV-2): J. Serna se autoadula

El mero hecho de que los “memoriadores” hayan tenido que recurrir a una ley de tipo soviético para impedir el debate,  exime de más argumento. Pero recojo las críticas que durante un tiempo hice a los profesionales del embuste (y desde el primer momento partidarios de la censura) porque creo que, como comentaba un lector, servirán a muchos para aprender historia. Animo también a su difusión, dado que la ignorancia de los españoles sobre su propio pasado es terrorífica, después de tantos años de historiografía  presuntamente “académica”, cuando no “científica”. 

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(De tertulia) Medidas prácticas contra  colonización

Vienes denunciando fenómenos como la colonización cultural por el inglés, pero lo que muchos nos preguntamos es: ¿qué medidas concretas servirían contra un fenómeno que parece imparable?

–No soy político ni tengo poder, por lo que mi tarea consiste en denunciar, exponer y alertar sobre el problema. De esa denuncia deberían salir medidas concretas por parte de quienes tienen ese poder, aunque hoy por hoy prefieren ignorar la cuestión.

Lo cual, en la práctica, equivale a decir que no hay nada que hacer,  o muy poco, hoy por hoy y a muy largo plazo, puesto que tu blog lo lee poca gente, y además poco influyente y yo diría que no muy activa.

Hay de todo. Y si más y más personas se percatan del problema, pueden ejercer presión sobre los que tienen el poder. Además, hay una serie de medidas que se vienen a la cabeza fácilmente.

Pero tú no las expones.

Pongamos algunas: el inglés enseñado como lengua extranjera y no bilingüe; obligación, en todas las instrucciones en inglés para turistas, etc., de ponerlas también en francés e italiano, las lenguas que más han influido históricamente en el español; prohibición de anuncios en inglés en el espacio público…  Pero estas son medidas meramente defensivas, que no  servirían de mucho a la larga. Son precisas políticas más amplias como una ciencia en común con Hispanoamérica;  una televisión que profundice e innove en la cultura hispana, partiendo de sus raíces; innovaciones propias en muy diversos terrenos, desde modas a invenciones prácticas, una enseñanza desde primaria que dé verdadero valor a la historia y la lengua españolas… Parte de esto podría hacerse revitalizando una universidad hoy esclerotizada, o bien diseñando nuevas instituciones. Creo que un partido alternativo a la miseria política presente tendría que diseñar un programa cultural adecuado… Sería recuperar el espíritu del franquismo en este campo…

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**En el Frente Popular solo  hubo un partido realmente inteligente, aunque la inteligencia le viniera de Moscú: el Partido Comunista. Todo lo demás, como decía Marañón, era  “estupidez”, además de “canallería”.

Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

 Crónica: nueva ley contra la libertad y contra España

** El tío del Máster ve como “un auténtico disparate la nueva ley de seguridad nacional”. ¿Disparate una ley que pone a todo el mundo y sus bienes a disposición de la pandilla del Doctor si esta se siente “en crisis”, obviamente por la protesta ciudadana? De disparate no tiene nada, es una ley criminal. Tiene tanto de seguridad nacional como la ley de memoria democrática tiene de democracia.  La idiotez del Máster, suponiendo que no sea intencionada, difícilmente podría ir a más.

**VOX podría aclarar bien su posición en el asunto de Blas Infante,  pues afecta a toda España:

*Blas Infante odiaba y atacaba a España, y pretendía  identificar a Andalucía con la dominación musulmana.

*Blas  Infante fue declarado “padre de la patria andaluza” por unos políticos corruptos del PSOE, UCD y separatistas andaluces, que impusieron una bandera regional islámica, ofendiendo la historia e insultando a los andaluces.

*El PP se ha declarado gran admirador del tal Infante, por lo  demás un auténtico orate.

*La cuestión del supuesto “padre” y de la bandera no es mera retórica, pues  define unas políticas antiespañolas que propugnan, abierta o solapadamente, la disgregación de España en pequeños estaditos corruptos manejables para potencias exteriores.

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Día de la patria andaluza

E n febrero del año pasado propugné en el blog, para “el día de la patria andaluza”, a la que ha contribuido a su modo el charlatán Kamen, una campaña basada en los siguientes asertos y que vale para cualquier momento. Podrían desarrollarla en las redes VOX o simplemente ponerse de acuerdo el mayor número posible de personas independientes:

**No cabe mayor insulto a los andaluces que declarar Padre de la Patria Andaluza a Blas infante, un orate lleno de odio a España. Lo proclamaron o aceptaron en unión como  “padre” PP, PSOE y separatistas andaluces. Se  consideran, pues,  sus hijos.

**Nada define mejor a la miserable casta político que se formó en la transición que hechos como el de Blas Infante y la entrega de la enseñanza a los mayores enemigos de España.

**La bandera andaluza no es andaluza. Es árabe. La impusieron los mismos golfos que declararon “Padre de la Patria Andaluza” al loco anti-español Blas Infante. Esos partidos deben desaparecer por el bien del país, de la libertad y de la salud mental.

**En la mente de muchos musulmanes, España es Al-Ándalus y llegan aquí con voluntad de imponerse y volver a islamizar España, si Alá lo quiere. Que por qué no iba a quererlo.

**España no tiene pasado islámico, sino anti-islámico, y gracias a él, a la Reconquista, existimos como nación y cultura. Si no, hoy formaríamos parte del Magreb, como Marruecos o Túnez.

**La Reconquista de España fue un proceso único en la historia de Europa, incluso del mundo, gracias al cual ud no está hablando árabe ni adorando a Alá, ni practicando la sharía,  ni su mujer lleva burka.

**Los disparatados profesores que niegan la Reconquista y prohíben a sus alumnos emplear ese concepto, no lo prohíben en árabe, sino en español.

**La Reconquista es la historia del choque entre dos culturas  opuestas: España y Al-Ándalus. Afortunadamente ganó España.

**Al negar la Reconquista, Kamen contribuye a la leyenda negra, cuya existencia  niega con la mayor desfachatez.

*Cuando España defendía a toda Europa del Imperio otomano, ingleses, franceses y protestantes hacían causa común con los islámicos contra España. Y esto no es leyenda.

**En España la cultura musulmana es como la cristiana en el norte de África: arqueología, algunas palabras y restos culinarios

Alfonso II el Casto es una figura clave en la historia de España: superó la amenaza inminente de aniquilación de Oviedo, normalizó la reivindicación del reino hispanogótico y creó el Camino de Santiago: https://www.youtube.com/watch?v=XZWpeMfoHwA&t=228s

La Reconquista Y España

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Galería de charlatanes (XXV-2); Justo Serna se autoadula “progresista”.

   El caso de Serna, como el de Moradiellos, que ya trataré, es ejemplar, por cuanto intentaron un debate que inmediatamente volvieron irracional, y que no lograron sostener después de dos réplicas. Y es que la universidad española está muy deteriorada intelectual y moralmente  por décadas de predominio progre después de que la fuese remodelando a su gusto el PSOE, no por casualidad el partido más corrupto del siglo XX y lo que va del XXI.

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Señor Serna, veo que en su intento de replicar a mis tesis no abandona usted el terreno de la divagación, ahora con pretensiones moralistas.

Ante mi tesis de que el proceso revolucionario había liquidado la democracia desde febrero de 1936, comenta usted: ¿Ah, pero la democracia no había fracasado ya en 1934, según la tesis que usted defiende? ¿Pero los socialistas no estaban preparando la Guerra Civil desde 1934, según insiste en su libro? Entonces…, ¿para qué retrasar el fin de la democracia al 36? Pues, precisamente, para justificar el Alzamiento.

Ahí se ve que usted ha leído menos de lo que pretende. El PSOE, los nacionalistas catalanes y otros organizaron la guerra civil en el 34, y no porque yo lo diga, sino porque ellos lo expresaron con plena claridad. ¿Puede ignorarlo un historiador “académico”? Parece que sí. Pero fracasaron, y la democracia continuó, aunque malherida, porque la derecha (Franco también) defendió la legalidad republicana. Luego, en 1936, en unas elecciones no democráticas y fraudulentas, los mismos que habían asaltado la república en el 34, o apoyado el asalto, ganaron el poder y la calle. La derecha ofreció su colaboración a Azaña para frenar el proceso revolucionario, pidiéndole que cumpliese la ley. Azaña rehusó, y su gobierno colaboró en dicho proceso, deslegitimándose. Y al destruir la ley, es decir, la democracia, ocasionaron la guerra, y no al revés. Le recomiendo mi libro El derrumbe de la república, muy ampliamente documentado, o, si lo prefiere, el de Stanley Payne El colapso de la República.

Para negar que Franco evitó la entrada de España en la guerra mundial, se apoya usted en Tusell. Vamos a ver, ¿entró o no entró España en esa guerra? ¿Quién era el responsable, es decir, el jefe del estado y del gobierno entonces?… Naturalmente, Franco tuvo tales o cuales dudas o tentaciones, pero el balance final no admite dudas, por mucho que le pese a Tusell. La evidencia histórica más elemental no puede rebatirse, salvo para cierta historiografía enredosa.  Pregunta usted si Tusell “me produce especial incomodidad”, como si eso tuviera alguna relevancia  en el debate. Pero le diré: quienes, como él, han tratado de oscurecer los hechos a base de palabrería, me parecen cómicos. Y me producen incomodidad, por decirlo suavemente, los inquisidores hipócritas que, también como Tusell, han tratado de imponer la censura a las obras discrepantes, y han explotado descaradamente la negativa de El País a concederme el derecho de réplica a sus dicterios. También usted escribe en El País, y no he notado en usted la menor incomodidad ante tal ataque a la más elemental decencia académica.

Otro hecho evidentísimo: Franco dejó un país próspero y moderado. Y otra vez quiere usted negarlo con divagaciones demagógicas: O sea que el esfuerzo, la abnegación laboral de los españoles, la capacidad creativa de los empresarios, sobreponiéndose incluso a los procedimientos económicos iliberales del Régimen…, ¿son sólo elementos secundarios y no mencionados para así destacar mejor la labor de una dictadura? Pero hombre, ¿no hay en Cuba abnegación laboral y capacidad creativa de empresarios? ¿Por qué allí éstas no fructifican y en la España de Franco sí? Además, ¿por qué después de 1975, prácticamente en todo el resto del siglo XX, no volvieron a alcanzarse los índices de desarrollo y  convergencia con la Europa rica alcanzados entonces? ¿Es que en la democracia bajaron la abnegación y la creatividad? Obviamente, las políticas económicas del franquismo fueron, en conjunto, muy acertadas (y los “análisis” de usted  simples enredos -addenda)

Usted sustituye la lógica más elemental por retórica moralista, admitiendo de paso, implícitamente, mi tesis, al afirmar que el éxito económico del franquismo merece “nuestro desprecio político y moral”. Quizá su desprecio, don Justo, pero no el de la inmensa mayoría de los españoles que se beneficiaron de él. Y se pregunta usted si dicho éxito “lo justificará el porvenir”. Pues mire, yo no conozco al señor Porvenir, quizá usted sí y le haya hecho confidencias. A ver si nos las cuenta. No sé si se percata de que por estas vías la discusión baja mucho de nivel. (Quizá sea el nivel “académico” prevalente hoy en España- ad)

Yo sostengo que el franquismo no tuvo alternativa real, porque no hubo oposición democrática digna de ese nombre, y la que hubo era mucho más antidemocrática que aquel régimen. Y usted vuelve a replicar con declamaciones: Admitamos que pudiera haber antifranquistas como usted los describe (pocos y antidemocráticos), pero que su radiografía, simplificación y generalización le lleven a presentarlos a todos así es simplemente una ignominia intolerable. Hubo represaliados, encarcelados, perseguidos, exiliados que creían firmemente en la democracia y si fueron pocos, se debió, entre otras cosas, a la eficaz política represiva del Régimen.  Bueno, ¿hubo muchos o pocos? Por supuesto, fueron (fuimos) pocos, y casi todos comunistas y/o terroristas. ¿Quiénes eran aquellos “firmes demócratas”? ¿Quizá los que execraron a Solzhenitsin por decir la verdad sobre la URSS y constatar la amplia libertad personal existente en España?  Y, hombre, si  la represión fue eficaz se debió, precisamente, a que tenía enfrente muy pocos enemigos. Pocos y totalitarios en su gran mayoría insisto. La verdad nunca es ignominia, y negarla sí.

Sigue usted declamando para rebatir mi aserto de que la democracia actual procede del franquismo por reforma y sin ruptura: La Transición fue un pacto entre la reforma y la ruptura, una aceptación de condiciones mutuas. No señor, fue un proceso “de la ley a la ley” refrendado muy mayoritariamente en referéndum. Y la oposición sólo colaboró en él después de fracasar en su huelga general rupturista y el boicot al referéndum de reforma  (para muy pronto corromper el proceso -ad). Éstos son datos y no retórica.

Y sigue usted en las mismas: “No triunfaron los sectores reformistas del Régimen, sino todos los españoles, incluidos los partidarios de la Ruptura”. Por supuesto, todos los españoles se beneficiaron de la reforma, tal como una ruptura habría traído el caos. ¿Tiene usted alguna duda? Fíjese en que aquellos rupturistas que aceptaron, al parecer a desgana, la democracia, la están poniendo hoy en crisis: los separatistas y el PSOE, con el telón de fondo del terrorismo nacionalista vasco. ¿O no?

Señor Serna, hay una diferencia esencial entre su concepción de la historia y la mía. Yo creo que un historiador no debe “justificar” o “condenar” el pasado, como usted se empeña en hacer distribuyendo moralina trivial (y atribuyéndose una especie de bondad en la que solo usted y sus amigos pueden creer -ad) . Un historiador serio trata simplemente de acercarse a la comprensión de la historia con datos precisos o estimaciones razonables. Su vanidad, señor  Serna, le lleva al insulto cuando me acusa de esparcir (sic) denuestos y hacerme perdonar mi vieja condición de extremista. Nunca se me pasó por la cabeza que tuviera que hacerme perdonar nada, y menos de jueces vanos como usted. Sospecho que en aquel franquismo que tanto detesta, usted estaría probablemente medrando en la administración del mismo, como tantos acérrimos “antifranquistas”… retrospectivos.

Dejo de lado la farfolla introductoria de su artículo, excepto la presunción de que yo no presto atención a las fuentes. Aquí vuelve usted a hablar por hablar. El libro de Franco es un ensayo general, y no precisa más fuentes que las que tiene, como demuestra la incapacidad de usted para rebatir sus tesis. Por si quiere mejorar su crítica, le sugiero abordar cada uno de los cinco puntos en un artículo diferente, con más extensión, más datos y menos retórica. También le sugiero leer mi trilogía sobre la república y la guerra civil: allí verá usted si presto o no atención a las fuentes primarias, en particular aquellas del PSOE y la izquierda que muchos pretendidos académicos ignoran o quieren ocultar. Respecto a Preston, he demostrado su constante falsificación de los hechos. Él no ha podido replicar más que con declamaciones y acusaciones vacías, como usted mismo.

En fin, al apoyarse en Preston usted se autodeclara progresista. La expresión es correcta: el juez o el cura pueden declarar a una pareja marido y mujer. También una pareja puede prescindir del trámite y autodeclararse tales, otra cosa es que tenga efectos legales. ¿Entiende? (Su “progreso” consiste en falsear los hechos, y no pasa de ser una pura autoadulación -ad)

Tamaño de Resultado de imágenes de los mitos de la guerra civil.: 119 x 160. Fuente: www.popularlibros.com

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