El error de Putin
En relación con Ucrania, me parece claro que la agredida es Rusia, por una OTAN que ya ha destrozado a unas cuantas naciones en nombre, dice, de la democracia. Pero más allá de eso, Putin ha elaborado una gran estrategia que opondría a “Occidente” (UE, Usa y el gran ámbito anglosajón) contra el resto del mundo, que aspira a integrar en torno a la tríada Rusia, China e India. Es un designio similar al que planteó Lenin como estrategia contra el imperialismo basada en la superioridad demográfica de los países capitalistas-imperialistas. Esa estrategia pareció destinada a vencer teniendo en cuanta la extraordinaria expansión del comunismo en pocos años, principalmente, y como ahora, China.
Sin embargo el éxito gigantesco que supuso la victoria de Mao Tse- tung derivó a la mayor crisis y escisión del mundo comunista. Y ahora basta ver el mapa y tener cierta perspectiva histórica para comprender que una alianza entre Rusia, China e India apenas puede ir más allá de acuerdos parciales contra enemigos comunes momentáneos. China no solo ha reclamado Vladivostok y otras zonas, sino que la inmensa y casi deshabitada Siberia, llena de riquezas naturales, se ofrece como una tentación al país más poblado del mundo y con algunas carencias de recursos hallables al norte. China es además un país que ha logrado un éxito económico y tecnológico rapidísimo combinando una economía capitalista con un rígido poder político comunista, mientras que Rusia no ha alcanzado un desarrollo económico muy brillante, y su régimen no es democrático en sentido occidental, pero tampoco comunista. Y en cuando a India, casi tan habitada como China en un espacio mucho menor, puede decirse que no tiene casi la menor relación cultural, histórica y política con China, a la que tiende a ver como un enemigo potencial. Y ni una ni otra van a aceptar jamás una dirección política de Moscú.
Por lo que se refiere al término Occidente, solo tiene un contenido cultural, aunque pretende transformárselo en político, particularmente en la UE. Y en ese contenido cultural-europeo se incluye Rusia en mucha mayor proporción que en cualquier ámbito asiático. Y se incluye también Hispanoamérica, un ámbito muy peculiar, también colonizado en gran parte y susceptible, pero solo parcialmente y hasta cierto punto, de ser atraído por el diseño de Putin. Actualmente, se supone un Occidente definido ante todo por una cultura anglosajona con el inglés como lengua superior, y en términos políticos por la democracia liberal. Claro que ello rompe precisamente con la mayor parte de la historia y cultura europea, que no es probable sea aceptada por todas las naciones de Europa, pese a su colonización desde la SGM. Y la democracia liberal, en la medida en que pueda llamarse hoy liberal, está en crisis y en retroceso, aunque sigue gozando, por su riqueza y relativas libertades, de mayor poder de atracción que el resto del mundo.
Putin puede tener éxito por así decir táctico en Ucrania, causando resquebrajamientos en la UE y la OTAN, pero su gran designio estratégico me parece inviable. Lo que queda hoy es un mundo mucho más peligroso que en cualquier momento desde la SGM. Quién lo diría tras la caída de la URSS y “el fin de la historia”.
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¿Lealtad a qué?
**Me envía un amigo una foto del cartel a la puerta de un centro universitario de Madrid: “Business and Technology school”. Nada especial dentro de la abyecta colonización cultural que sufrimos, salvo por un detalle: se trata de la Universidad Nebrija. ¿Se puede ser más mierdecilla?
**Ha dicho el rey que la Unión Europea procede de las dos guerras mundiales y que España debe guardar “lealtad” a su proyecto, un proyecto hoy lgtbi. Solo que España no participó en esas guerras, no hizo los méritos precisos, por lo que sería entonces un socio advenedizo y algo despreciable. ¿Y es leal con España la UE, que siempre apoyó la invasión inglesa de Gibraltar y está casi totalmente integrada en la OTAN, protectora de la “democracia” marroquí que amenaza a España? Al rey parecen no preocuparle estas “menudencias”. Nadie le obligaba a expresar esa lealtad lacayuna. Lealtad que no recuerdo haya manifestado nunca hacia el hombre a quien debe el trono. Prefiero la monarquía a una república de botarates y delincuentes, como son casi todos los republicanos actuales, por eso me preocupan más estas actitudes.
** La verdad es que basta con exponer quiénes formaban el Frente Popular para entenderlo todo sobre la guerra civil. Y sobre el actual proceso contra la unidad de España y contra la libertad por los herederos de aquel frente.
**El gobierno crea un “día de los chekistas”, a quienes llama víctimas del franquismo, cuando lo fueron de sus propios jefes, que los abandonaron a la justicia de los nacionales. Y el PP de Andalucía monta otro “día de la bandera”, islámica, separatista y antiespañola. Todo es lógico: cada cual festeja a los suyos.
**Me dicen que mañana sale la nueva edición de Los mitos de la guerra civil a las librerías. Espero que sea puntual la salida, y que sean pocos los libreros que boicoteen en libro.
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Relato negro peculiar
Hay obras que inauguran un nuevo género, como El lazarillo de Tormes con la picaresca y la descripción de un niño como propiamente niño y no como un señor bajito. Luego, el género se va volviendo convencional, pero a veces algunos consiguen dentro del género mejores relatos que los del creador del mismo. En otros casos las innovaciones son menores, pero significativas. Volviendo a Cuatro perros verdes, incluye un relato policíaco, aunque distinto de lo que suelen ser estos, por lo general la caza de un asesino escurridizo. La policía no había logrado aclarar el asesinato de un dueño de un local de homosexuales, y Santi, sospecha de un amigo de infancia homosexual, que se le había declarado, provocando un rechazo y una relación ambigua. ¿Fue él el autor del crimen? El suceso había ocurrido años atrás, Santi no para de dar vueltas al asunto, tratando de llegar a una conclusión a partir de los detalles que conoce y de especulaciones más o menos razonables. Su ex amigo había expresado un odio atroz al dueño del local en ocasión en que habían asistido a él varios compañeros de secundaria, por hacerse los hombres y burlarse de los sarasas. Además, era una persona complicada, tantas veces en vano había rogado a Dios que le quitara la homosexualidad, y había terminado abandonándose como chapero, ya en la adolescencia. Tenía aspiraciones de ser un gran escritor y afición a novelas policíacas, admirador de un personaje de Edgar Wallace, “El campanero”, justiciero al margen de la ley. ¿Por qué aquel odio? Había varias posibilidades, que la víctima le hubiese pervertido, o que tuviera que ver con un extraño accidente de su padre, más parecido a un suicidio… Santi no había denunciado sus sospechas a la policía, y sus escrúpulos religiosos le hacía dudar de si había hecho bien o mal. Un día el amigo despareció de la ciudad, y este era otro motivo de especulación. Se le presentó la hipótesis de que el autor del crimen no fuera él, sino alguien de la “buena sociedad”, de los que se enredaban en el local, tal vez chantajeado por el dueño, que sabía de tantas cosas inconfesables de personas de alta posición… En fin, la historia tiene muchos elementos de novela negra, pero no lo es de modo convencional. Santi estaba prácticamente seguro de que su ex amigo había sido el criminal, pero le atormentaba aquel “prácticamente”, el margen de inseguridad, y su propia actitud. Quién sabe –vino a pensar– quizá él viviera en París, por ejemplo, intentando la carrera literaria a que aspiraba, quizá satisfecho de haber hecho justicia como “El campanero”, quizá atormentado por el recuerdo, o temeroso de que por alguna coincidencia inesperada llegase a conocerse su culpa…
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En “Una hora con la historia”: 247 – Carrillo quería matar a Franco, González cobrar de todos | Reedición Mitos de la Guerra Civil – YouTube
