Por qué fue un éxito la moción
Basta ver la furia y la rabia con que están reaccionando el frente popular, el PP y su TripleM para entender que ha sido un gran éxito la moción de censura, llevada adelante por VOX casi diríamos que “contra todo y contra todos”. En efecto, a) VOX ha aparecido como la protagonista de la resistencia al golpismo en marcha; b) el PSOE y sus aliados han salido seriamente tocados ante millones de españoles que van comprendiendo el alcance de sus fechorías; y c) ha quedado en evidencia la complicidad del PP con quienes están destrozando a España y la democracia: mientras en las Cortes se exponían y denunciaban cuestiones clave para el porvenir de España, el jefecillo pepero se zampaba canapés en la embajada de Suecia. La moción ha planteado en sus justos términos la próxima y decisiva contienda electoral.
El PP es precisamente el gran enemigo, el que ha privado de voz, con engaños, a gran parte de la opinión pública e impedido durante décadas la reacción contra la involución impulsada por el nuevo frente popular. Y ahora se revuelve contra un partido, VOX, que pone en peligro sus chanchullos, su reparto de cargos y dineros con los golpistas. Abascal ha hecho declaraciones conciliatorias hacia el PP, un tanto tacticistas, para echar conjuntamente al Dotor, cuando de lo que se trata es de cambiar en profundidad la política española, siendo la expulsión del actual gobierno solo un punto derivado. Posiblemente hayan creído en VOX que, fingiendo un deseo de colaborar contra el Dotor, el propio PP se retratará como el auxiliar del PSOE que es, porque si algo no hará el PP es colaborar con VOX; salvo quizá algún sector de él, que fracturaría al partido de Pujoliño: hemos visto algún indicio de ello en Castilla-León. Pero también puede ocurrir que VOX se vaya convirtiendo inadvertidamente en un auxiliar del PP, como promueven muchos. Si VOX no es capaz, por tacticismo, de hacer ver a los votantes sus profundas diferencias con el PP, tenderá a imponerse el “voto útil”. Lo del “voto útil” fue, por cierto, un invento de los obispos en la transición, para favorecer a Suárez contra Fraga. Ojo con los obispos y su propia Triple M.
Otro éxito de la moción –y muy importante– ha sido la denuncia por Tamames de la indignidad de Gibraltar, de la responsabilidad useña en la guerra de Ucrania, y de la anglomanía que predomina en la política española, también en algunos sectores de VOX. Así, las interpretaciones de Espinosa de los Monteros son cultural y políticamente useñas, no españolas, remedo de las consignas de Trump. Un cierto liberalismo cañí, propenso a la colonización cultural y a “la pasta es lo esencial”. De momento parecen cosas menores, pero a la larga contaminan todo. Es de esperar que el propio Espinosa lo comprenda. Y es indispensable elaborar un discurso alternativo también en esta cuestión.
Parte muy relevante de la contienda electoral se va a jugar en Madrid, donde Ayuso, representante del liberalismo cañí, ha tenido un éxito que en gran medida ha deformado la realidad social, desviando hacia el PP una importante masa de votos que de otro modo habrían ido a VOX. Aunque Ayuso haya atacado eficazmente al PSOE, su política general es la del PP, la misma que se ha compinchado con los separatistas o los ha sustituido donde estos tenían poca fuerza, y ha aplicado las leyes totalitarias impulsadas por los socialistas. La oposición de Ayuso es meramente económica, “todo por la pasta”, alineándose con el mismo gobierno en cuestiones básicas como las leyes de género, de memoria y el apoyo a los separatismos. Rebatir su argumentario será complicado, pero nada imposible, desde luego.
En conjunto, VOX está llevando adelante una política por la unidad de España y por la democracia. Le falta clarificar más a fondo la historia, librarse de cuentos como el del “abrazo de los españoles en la transición”; y desarrollar a fondo el tercer punto, el de la soberanía, aunque va dando pasos en esa dirección.
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Contreras desbarra un poco
El profesor Francisco José Contreras ha equiparado Occidente con Atenas y a Rusia con Esparta, sosteniendo la opinión de E. Feser. El desbarre a grave, y como estas comparaciones las carga el diablo, puede recordarse que Esparta venció a Atenas, mal augurio. Atenas era un imperialismo nada “blando”, capaz de mil atrocidades y que condenó a muerte a Sócrates, cuya “razón” consideran Feser y él algo así como el alma de Occidente.
También sostiene Contreras que Rusia es un “erial cultural”. Pero erial cultural es actualmente eso que llaman Occidente, como él mismo ha denunciado en su libro Contra el totalitarismo blando, que debería ser de lectura obligatoria, y que he comentado en este blog. Aunque erróneamente atribuye ese totalitarismo al “marxismo cultural”, ignorando su fuerte carga de liberalismo. En cuanto a la “razón socrática” obtuvo su mayor concreción en la Ilustración, madre de las ideologías que, con las dos guerras mundiales del siglo pasado, acabaron con la Era Europea, comenzada por España a finales del siglo XV. Precisamente la posición de España debería ser hoy estudiada de otra manera y no como simple apéndice cultural y político de Anglolandia.
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